
Bajando de la ermita de Santa Fe hacia el Valle de Cabó y Organyà
El sábado 26 de abril nos encontramos en el aparcamiento público de Coll de Nargó para realizar un recorrido circular siguiendo parte de la tercera y cuarta etapa del camino de San Josemaría, junto a otros itinerarios de los alrededores de Coll de Nargó y Organyà. Una buena combinación para revivir esta travesía histórica y gozar de un entorno natural y cultural de interés.
Las amenazas de mal tiempo y lluvias hicieron que diferentes participantes interesados en la caminata se echaran atrás en el último momento. Finalmente formaron parte de la caminata John Tangen, sueco, su esposa Catherine Tangen Ramos, de Filipinas, Jordi Pérez y Josep Maria Torné con un sobrino suyo.

Al inicio de la Caminata
La caminata empezó con el cielo cubierto y posibilidades de lluvia pero con los ánimos altos, sabiendo que no sería una jornada calurosa. El primer tramo, de Coll de Nargó hasta encontrar el camino de Pallerols a Andorra, junto al Río de Sallent, nos permitió conocer valles y colinas poco frecuentadas por nosotros. Ya siguiendo las marcas azules y amarillas del camino de San Josemaría pronto llegamos a la ermita de Sant Jaume, para empezar poco después la subida hasta la Barraca de Coma la Vall, que aprovechamos para rezar un rosario uniéndonos al funeral del Santo Padre Francisco, que estaba teniendo lugar en ese momento.
Llegamos a Fenollet después del mediodía. Allí recordamos -frente a lo que había sido el corral donde estuvieron escondidos el grupo de fugitivos- la buena acogida que recibieron por parte de esta familia, que les dispensó una abundante comida para recuperar fuerzas y proseguir su camino hacia Andorra. La propia Rosa, ama de la casa, -hija de Eugeni Coll, que con sus 13 años conseguía los víveres por los refugiados que hacían parada en Can Fenollet sin levantar sospechas- nos explicó detalles del paso de San Josemaría. No nos fuimos sin hacernos antes unas fotografías de recuerdo.

En la casa de Fenollet, con Rosa
Empezaba después la dura subida hasta Santa Fe, con buenas vistas de los valles. Nos sorprendió al cruzar uno de los barrancos del camino, encontrarnos con una fuerte caída de agua, fruto de las recientes lluvias de estos días.

Subiendo a Santa Fe por la Canal del Grau del Fangueret

Al inicio de la Canal del Grau del Fangueret; abajo Fenollet

Llegando a Santa Fe; abajo Fenollet
Con el acompañamiento de un intenso sol que hacía más pesada la subida, superamos el Canal del Grau del Fangueret, para seguir después por una pista llana hasta el collado de Santa Fe. Apartándonos del camino subimos en 15 minutos hasta la ermita de Santa Fe, donde comimos, no sin antes seguir la tradición local de tocar la campana de la ermita, que resonó por todo el valle, como señal de protección. A pesar de las nubes altas, la vista del entorno era perfecta, así como de los buitres y alguna que otra águila que sobrevolaban por los alrededores. Aprovechamos para hacer unas buenas fotografías.

Hemos llegado a la ermita de Santa Fe

Vista del Valle del Segre desde la ermita de Santa Fe

El grupo en la ermita de Santa Fe
Como los truenos sonaban cada vez más cercanos iniciamos la bajada sin entretenernos demasiado, siguiendo otra vez las marcas azules y amarillas para dejarlas poco después en la bifurcación de caminos que lleva, uno al Valle de Cabó, por la Casa de l’Oliva, y el otro a Organyà. Es una bajada en vertical de unos 500 m. por un camino muy bien trazado en pendiente regular.
Ya en el tramo final de la bajada nos cogió un fuerte granizo que nos obligó a cubrirnos de la piedra que caía con fuerza. Por suerte, en poco tiempo llegamos al llano de Organyà y la lluvia amainó, por lo que la parte final del recorrido hasta Coll de Nargó fue muy agradable. Sin embargo, tuvimos un punto de emoción para cruzar una torrentera en el camino, habitualmente seca, convertida en río caudaloso, por las fuertes lluvias, con el inevitable mojado de pies.
La llegada final a Coll de Nargó por encima del pueblo, superando al Mirador, nos permitió apreciar unas vistas poco comunes en el camino de aproximación, sorteando diferentes colinas interiores.
Una experiencia interesante para adentrarnos en los pensamientos y sufrimientos de aquellos caminantes de 1937 y al mismo tiempo conocer mejor el entorno que atraviesa este camino.





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