De Andorra al Perú para colaborar profesionalmente en la promoción humana y cristiana de las personas de los andes peruanos

El pasado 2 de abril murió en Cañete (Perú) -a la edad de 88 años- Paco Coll, el primer andorrano del Opus Dei.

Francisco (Paco) Coll Canut, había nacido en Escaldes (Andorra) el 9 de enero de 1935. Sus padres regentaban el Bar Burgos de esta parroquia desde hacía pocos años.

La mañana del 2 de diciembre de 1937 san Josemaría Escrivá de Balaguer llegó a Andorra por el Mas d’Alins -tras atravesar a pie ríos y montañas a lo largo de 100 Km- buscando la libertad necesaria para poder seguir difundiendo el mensaje de la llamada universal a la santidad en la vida ordinaria, que Dios le había confiado en 1928, junto con la fundación del Opus Dei.

El 3 de diciembre, al día siguiente de su llegada a Andorra, San Josemaría entró en el Bar Burgos. Cerca del mostrador, el ama de la casa tenía en brazos un bebé de dos años -que era Paco Coll- y que precisamente ese día celebraba su santo. San Josemaría les saludó cariñosamente, cogió al niño un momento, y le regaló un azúcar que le habían servido con el café. A esta madre le quedó bien grabado el cariño de ese sacerdote desconocido en ese momento.

Con los años, Paco Coll conocería el Opus Dei y en 1954 pediría su admisión. Poco tiempo después sería uno de los fieles del Opus Dei que se marcharía a la prelatura de Yauyos (Perú) con Mons. Ignacio Orbegozo para apoyar la labor de evangelización y promoción social y humana en aquellas tierras que la Santa Sede quiso confiar al Opus Dei en 1957.

Junto con otros fieles del Opus Dei promoverían Radio ERPA, una iniciativa de alfabetización básica en aquella zona montañosa de los Andes.

Más adelante, en 1965, colaboraría en los inicios de Valle Grande, centro de formación técnica y profesional, con el deseo de contribuir al bienestar de las familias de Cañete y Yauyos. Ahora es un Centro de educación Superior de reconocido prestigio en Perú.

Desde el cielo nos ayudará en la tarea que hacemos para promocionar este “Camino de Andorra” que sigue las huellas que inició san Josemaría en aquel lejano año de 1937.