De la Baronía de Rialb a la Baronía del Cielo

Tal como estaba anunciado, el pasado 24 de julio a las 11 de la mañana, tuvimos una misa para rezar por Domingo Inglavaga, el Minguet, que murió el día 20 de mayo y que tanto nos ayudó en el hallazgo y recuperación de los caminos tradicionales que constituyen el Camino de Andorra en el término de la Baronía de Rialb.
Por su entusiasmo, generosidad y dedicación, el Minguet era un hombre que se hacía querer y así lo manifestó la gente que asistió. Fuimos unas 70 personas: mucha gente de la Baronía de Rialb, parientes y amigos del Minguet. También asistieron unos chicos que estaban haciendo un campo de trabajo.
El sacerdote que celebró la misa fue Mn. Ignasi Fabregat que estaba atendiendo durante estos días el campo de trabajo. En la homilía recalcó la importancia de la oración por los difuntos y glosó un pensamiento del Papa Benedicto XVI en el recordaba que en el momento de la muerte estamos absolutamente solos, aunque tengamos seres queridos a nuestro lado: nadie nos puede ayudar en este momento decisivo de nuestra vida. Sin embargo, tenemos en este momento -y siempre- la compañía de Jesucristo. Citó el Salmo: «Aunque camine por valles tenebrosos no tendré miedo, porque Tú estás conmigo». Esto nos debe dar confianza y serenidad en el momento de la muerte, en que pasamos por un valle lleno de peligros y tinieblas, pero en el que tenemos a Jesucristo a nuestro lado, que nos lleva de la mano hacia las verdes praderas del Cielo.

Después de la misa estuvimos un buen rato con los parientes y amigos de Trini, la esposa del Minguet, y con su hermana que también asistió.
Fue una mañana fraternal con la gente del Rialb y de otras lejanas tierras.
Minguet ya ha pasado de la Baronía de Rialb a la Baronía del Cielo, donde ya no hay fatigas, ni llanto, ni dolor, y donde todo es luz, felicidad y paz.
Lo recordaremos siempre como un gran «Amigo de Pallerols».