Este verano han pasado por Pallerols unas 300 personas

Cristina Torrents nos ha enviado este relato:

«El jueves 11 de agosto un grupo de familias que veraneamos en la Cerdanya, aprovechando las vacaciones, nos llegamos hasta Pallerols para conocer de cerca algunos de los lugares donde san Josemaría vivió momentos muy delicados y al mismo tiempo importantes en la historia del Opus Dei.

Al llegar a Pallerols, lo primero que hicimos fue visitar la reciente restaurada rectoría, acompañados por Mariano, de Organyà. Mi padre y yo enseñamos a nuestros amigos el lugar donde san Josemaría pasó la noche del 21 al 22 de noviembre de 1937: la despensa de la rectoría, que a ellos les pareció un horno.

Aquella noche san Josemaría sufrió mucho porque tenía fuertes dudas sobre si estaba haciendo o no la voluntad de Dios, marchando hacia Andorra. En medio de esta angustia, pidió una prueba: si encontraba en la iglesia de Pallerols una flor de los antiguos retablos quemados, sería una señal de que hacía bien marchando hacia Andorra. A las primeras luces del alba bajó a la iglesia y efectivamente encontró la señal que había pedido: una rosa de madera dorada. Lleno de paz y alegría por este hallazgo volvió a la rectoría donde estaban esperando sus compañeros de viaje. Allí mismo celebró una misa de acción de gracias.

Todos los asistentes revivimos con emoción esta historia. Seguidamente continuamos visitando las otras dependencias de la rectoría y de la iglesia.»

«Después cogimos el camino de subida hacia la Cabaña de San Rafael, una cabaña de carboneros donde el grupo de san Josemaría residió durante 5 días a la espera de la salida definitiva hacia Andorra, el día 27 de noviembre de 1937.

Allí mismo, leímos los documentos históricos que narran esta estancia de 5 días escondidos en el bosque.

Todos quedamos muy impactados por la visita a la rectoría y la cabaña, y con el propósito de volver en otra ocasión.

Una visita que vale la pena hacer, porque ayuda a conocer mejor un momento importante en la vida de un santo.»