El próximo 11 de febrero hará 13 años que murió Mn. Joan Porta

El próximo sábado 11 de febrero -coincidiendo con el día de la caminata a Ares- recordaremos que un día como este de 1999 -hace ahora 13 años- murió Mn. Joan Porta Perucho, a la edad de 92 años. Mn. Joan fue durante 55 años rector de Pallerols y de otras parroquias de la Baronia de Rialb.
Nació en La Torre de Cabdella el año 1907, donde celebró la primera misa el día de San Juan de 1931. Su primer destino fue de vicario a Peramola. Atendía el culto de la ermita de Castell·llebre, y comía y dormía en cal Roca, de Peramola.

A los pocos años, en agosto de 1934, fue nombrado rector de Pallerols y desde entonces ejerció su ministerio sacerdotal dentro de la Baronia de Rialb. La guerra civil que comenzó en 1936 lo encontró en Pallerols. Allí se quedó, trabajando como mozo en la casa del Empordanès.
Terminada la guerra civil volvió a Pallerols y vivió en la rectoría, la misma que ahora estamos reconstruyendo y que queremos dejar como era el año 1937, recordando que San Josemaría Escrivá de Balaguer pasó allí la noche del 21 al 22 de noviembre.
En estas fechas de noviembre de 1937, Mn. Joan Porta estaba trabajando de mozo en casa del Empordanès y seguramente conoció a San Josemaría. Francisco Botella, uno de los fugitivos del grupo de San Josemaría, recuerda en sus memorias redactadas en 1975, que los días que estuvieron escondidos en una cabaña de carboneros en los bosques de Pallerols (del 22 al 27 de noviembre de 1937) se presentó un sacerdote joven, que por la descripción que hace siempre he pensado que muy probablemente fuera Mn. Joan Porta. Nos lo explica de la siguiente manera:
El Padre tenía una gran preocupación por los sacerdotes de aquellos contornos, que hubieran podido salvarse. Un día apareció a lo lejos un mocetón fuerte, que avanzaba decidido. Algo mal hablado, con mirada noble, preguntó por el Padre: se enteró de que con nosotros venía un sacerdote y anduvo unos kilómetros para confesarse y hablar con él. Era un sacerdote que había podido escapar y estaba camufla­do entre aquella gente, haciendo su labor del campo con los otros. Tenía ansias de vivir su sacerdocio. Salió reconfor­tado y muy contento; el Padre le dio formas y vino para ce­lebrar y le animó a celebrar la santa Misa y vencer las dificultades. El Padre se acordó siempre de él.

Isidre Gabriel y Pere Benet, de Isona, hablan también de la presencia de Mn. Joan en Pallerols, el 18 de octubre de 1937. Así lo han explicado a Jordi Piferrer:


El día 18 de octubre de 1937, por la noche, salían de Isona once chicos de la comarca. Entre ellos iba Isidre Gabriel Riba, de Cal Barber, y Pere Benet Ponsich, de Cal Pere esquilador. Pasaron por Biscarri y llegaron a Pallerols de Rialb por la noche. Durmieron al raso, debajo de unos árboles. Al día siguiente, encontraron en Pallerols a dos sacerdotes de su territorio: eran mosén Martí, vicario de Isona y mosén Ramón, de Conques. Había cinco curas escondidos en una cabaña en los bosques de Pallerols. Los acompañaron a Ca l’Empordanès. Allí se reunieron con otros expedicionarios hasta alcanzar un total de unos 53. Al día siguiente los acompañó a la salida mosén Joan Porta Perucho, que era el cura de Pallerols cuando estalló la guerra y ahora hacía de mozo en Ca l’Empordanès.

De las conversaciones que Mn. Joan tuvo -en el año 1976- con Mn. Enric Moliné, de la Seu d’Urgell, hacemos el siguiente extracto:
Como el año 1936 el ambiente era muy peligroso, su padre lo vino a buscar desde la Torre de Cabdella. De ahí, junto con otras personas, intentó pasar a Francia por el Valle de Arán, pero debido a la nieve no pudieron. Se volvió a Espui a vivir con unos parientes e intentó pasar de nuevo a Francia, esta vez por Esterri d’Àneu y Sorbe, acompañado de otro sacerdote. Con la niebla se perdieron y fueron a parar a Isil, donde la policía los cogió.
Los llevaron a Lleida, junto con otros sacerdotes. A muchos de los curas cogidos los mataron pero a él lo pusieron en libertad -el día de San Sebastián, 20 de enero de 1937- por los avales de alcaldes y otras personas, que habían llegado de Peramola, Oliana y Rialb, y también para las gestiones de familiares que eran de izquierda.

Dice Mn. Joan Porta: Creo que estaba tan bien visto porque siempre miré de no hacer discriminaciones en el trato personal con la gente, fueran las que fueran sus ideas políticas y su práctica religiosa.
Este era el talante de Mn. Joan. Como nos dice su sobrina, Montserrat Sala Porta, «llevó una vida llena de sacrificios, una vida entregada a su ministerio, con una fe firme y segura. Con bondad y un inmenso sentido del sacrificio. Era un cura valiente, un cura de campo, una campesino que ayudó a todos los que lo habían menester, que se ocupó de estas masías y sus gentes, durante mas de 50 años!»
Montserrat recuerda cómo en los últimos días de su vida, estando en una residencia de Balaguer, su pensamiento volaba siempre hacia sus feligreses de la Baronia de Rialb.
Alguien dijo de él, que era «la primera alpargata» del obispado, refiriéndose a su talante de andador. Conocía palmo a palmo toda la Baronía de Rialb y los caminos que transitamos hoy yendo hacia Andorra.
Los testimonios de mucha gente que le conocieron coinciden en describir a Mn. Joan como un sacerdote santo, totalmente entregado al servicio de la iglesia en sus feligreses de la Baronia de Rialb.
Montserrat recuerda las palabras del Obispo de Urgell, Mons. Joan Martí Alanis, pronunciadas el mes de abril de 1983 en la homilía de la Misa que concelebró en el día de su homenaje que se hizo en Gualter y Pallerols. Alabó la figura de Mn. Joan diciendo «que había cuidado como nadie de su rebaño».
Montserrat nos cuenta algunos detalles simpáticos y muy humanos de Mn. Joan: Era sobre todo un hombre bueno, respetuoso, solidario, alegre y muy despistado, lo que remediaba de forma ingeniosa. A veces perdía el misal de las preces diarias, que terminaba encontrando (seguramente encomendando al ángel de la guarda o a algún santo); o si perdía la petaca del tabaco decía: «ojalá que no la encuentre más»; o si perdía el rosario lo encontraba más tarde o bien hacía diez nudos en las bridas del asno que tenía para ir a visitar los feligreses dispersos por las casas de la Baronía, y todo solucionado.
Acordaos estos días en vuestras oraciones de Mn. Joan Porta, y encomendaos también a él para que nos ayude en nuestro caminar por las sendas de la Baronia de Rialb y por el camino de nuestra vida. Nosotros lo haremos en la Caminata del próximo día 11, a la que estáis todos invitados.
Nota. –
Enviad, por favor, todos los recuerdos que tengáis de Mn. Joan para ir completando este escrito sobre su vida.