Resumen de la Ponencia presentada por Josep Calvet

Hablar de caminos fronterizos o próximos a la frontera significa, en épocas de conflicto, en periodos de guerra, hablar de caminos de libertad o, lo que es lo mismo, caminos de esperanza o caminos de refugio. Los Pirineos han llegado a ser un territorio utilizado como espacio de huída durante las épocas de enfrentamientos y de conflictos bélicos como bien lo demuestran los años de la Primera Guerra Mundial, la Guerra Civil Española y la Segunda Guerra Mundial.

Durante el periodo comprendido entre 1939 y 1945, alrededor de 80.000 refugiados llegaron a España, 55.000 de ellos fueron detenidos. Dentro del marco de esta jornada centrada en actitudes, en comportamientos insertados en los ámbitos de la libertad, de la convivencia y del perdón, querría exponer dos casos de los que tuve conocimiento en el transcurso de mis investigaciones y que creo que se encuadran en los objetivos de la jornada.

Estamos hablando de unos años muy convulsos, especialmente en los Pirineos. Es época de control social, de persecución a un lado y otro de la frontera y por tanto la vida cotidiana de los que la vivían era muy complicada. En época de contrabando, de pasos clandestinos, de redes de evasión, de guías (con o sin escrúpulos), de dinero fácil, de centenares de miles de francos, de miles de pesetas, de agentes de la Gestapo, de sobornos, de algunos robos y asesinatos. Un momento en que comportamientos como los que expondré son, por lo menos, reconfortantes.

Salvadora y salvado. Jeanne Rogalle y Claude Henle

Jeanne Rogalle es una vecina del pequeño pueblo de Aulus-les-Bains, cercano a Saint Girons (departamento de Arieja) que el año 1942 juntamente con su padre ayudó a pasar a España, de manera desinteresada, a dos familias judías, una de ellas formada por un matrimonio, un bebé de 7 meses y la abuela materna de éste.

Durante los años posteriores vivió con la inquietud de no saber qué había pasado con esta familia. ¿Habían podido salir de España?, ¿qué había pasado con el bebé?, ¿dónde vivía en la actualidad? ¿Por qué nunca se habían puesto en contacto con ella?

Finalmente, la confluencia de diversas búsquedas permitió localizar y contactar con el bebé, entonces un tranquilo ciudadano canadiense de 62 años, casado y con tres nietos. El reencuentro entre salvadora y salvado se produjo en julio de 2004 coincidiendo con la entrega de la Legión de Honor Francesa a Jeanne Rogalle.

Alberto Poveda. Secretario del Gobernador Civil de Lleida

Cuando llegaba una familia judía a España, era disgregada. En la provincia de Lleida, los hombres iban a la prisión habilitada en el Seminario Viejo pero, al no haber prisión de mujeres, algunas fueron a la prisión provincial o a la del Seminario Viejo junto con sus pequeños. Pero después se producía la temida disgregación al marchar el hombre hacia Miranda de Ebro. Esta situación se vivía con mucho dramatismo por las madres que venían de huir de la desesperada persecución de los nazis y que veían que en un país que no conocían eran apartadas de sus hijos.

Alberto Poveda era entonces el funcionario del Gobierno Civil encargado de los asuntos de los extranjeros que llegaban a la demarcación de Lleida después de ser detenidos por paso clandestino de la frontera. Su intermediación ante el gobernador, Juan A. Cremades Royo, hizo que este ordenara, el 27 de diciembre de 1942, que no se separan las familias y que padres e hijos -estuvieran en edad militar o no-. Pudieran permaneces en un hotel. Esta decisión contravenía las órdenes emanadas des de los ministerios del ejército y gobernación pero fue adoptada con valentía y humanidad por el gobernador.

Ante una pregunta del público, Josep Calvet contestó que una de las cosas que hacía Alberto Poveda era cambiar las edades de los varones. Puesto que la edad militar era entre los 18 y los 40 años, falsificaba la edad de los jóvenes de más de 18 años, y la pasaba a una edad inferior, de manera que quedaban automáticamente libres.