Guías de montaña

Según información de gente de la zona, durante los años 1936-1939, prácticamente todas las casas de Pallerols tenían fugitivos escondidos en su casa o bien por los bosques del entorno. Así lo hacían las casas de Guardiola, Vilaró, Cal Mingo, Arçosa, Ca l’Empordanés, Cannes, etc.

Josep Cirera, Josep Boix de Juncàs y Eugeni Coll de Fenollet fueron guías de montaña y socios de honor de la asociación de amigos Pallerols-Andorra.

De todas ellas la casa más organizada era Ca el Empordà. Estos son los que movían a más gente, ya que en Lluís Campabadal y Esteve era también guía en un radio de unos 20 km, donde conectaba con otras guías que los conducían hasta Andorra.

La gente de Vilaró tenía menos estructura y con menos posibilidades de alimentar a la gente. El dueño de Vilaró en 1937 estaba en Pere Sala i Jou.

Tanto los de Ca l’Empordà como los de Vilaró estaban conectados con la gente de Peramola.

Escondidos por los bosques cercanos a las casas de Ca l’Empordanés y Vilaró habían habitualmente más de 50 refugiados, que estaban repartidos en diferentes barracas o vivían en esplugas dentro del bosque.

Tenemos información de tres expediciones que pasaron por Palleros, camino de Andorra, en 1937. En todos los casos, Pallerols era el punto de reunión y el inicio de la expedición. De estas 3 expediciones, dos dependían de Ca l’Empordà y el otro de Vilaró.

  1. Durante tres semanas del mes de julio de 1937, estuvo dependiendo de Ca el Empordà Josep Maria Torrabadella, de Barcelona. Este grupo era de más de 100 personas.
  2. Por otra parte, el día 18 de octubre de 1937 llegaron a Ca el Empordanés, Isidre Gabriel i Riba, de Cal Barber, y en Pere Benet y Ponsich, de Cal Pere Xullador, ambos de Isona, con otras 15 personas.
  3. La expedición que conocemos que dependía de Vilaró era la de San Josemaría Escrivá de Balaguer, que está muy bien documentada. Llegaron a Vilaró el día 20 de noviembre de 1937 y estuvieron escondidos en una chabola por encima del camino de la Arçosa, hasta el día 27 de noviembre. En estos documentos sale muchas veces Pere Sala, que los protegió y alimentó mientras estaban en su territorio. También aparece la casa de Ca l’Empordà a donde iban a buscar comida algunas veces.

Pallerols era por tanto un núcleo importante de concentración de fugitivos.

Las casas de Pallerols estaban relacionadas con las de Peramola:

Cal Mateu, Cal Tonillo, Mora, Torrent, Juncàs.

En el caso de la expedición de noviembre de 1937, el primer contacto lo establecieron en Barcelona con Mateu Molleví Roca, de Cal Mateu de Peramola. Al llegar a Peramola conectaron con los de Cal Tonillo y finalmente el contacto más importante fueron los de Juncàs, Josep Boix Betriu y Maria Oste Argerich. Normalmente los de Juncàs operaban con Josep Ramonet Espar, de Ca l’Armenter de Organyà, que estaba casado con la Concepció Oste Argerich, hermana del ama de Juncàs. Estos conocían a Josep Cirera que hizo de guía en varias expediciones.

Más hacia el norte, otras familias que ayudaban a pasar gente eran los de Fenollet, que eran parientes de Josep Cirera. También eran guías los del pueblo de Ares y los de Baridà. Más adelante encontramos una gran cantidad de guías en el pueblo de la Parroquia de Hortó y las casas que hay más cerca de la frontera andorrana.

En este apartado iremos informando sobre los guías de esta expedición de 1937 y otras expediciones similares.