Visita familiar al Camino de Andorra

El domingo 26 de octubre, después de varios aplazamientos debido al mal tiempo, conseguimos finalmente hacer la salida familiar del Club Valldaura de Igualada, al Camino de Andorra. El día fue espléndido, con un sol radiante y temperatura agradable. Recorrimos, como no podía ser de otra manera, el Tramo Valldaura, que es el tramo sobre el río Aravell y que se llama así por los trabajos que hicimos desde el club, con la instalación de los puentes y otros trabajos de acondicionamiento, como ya se informó en esta misma web en la noticia del 5 de abril de 2008 y que se puede ver en:

http://www.pallerols-andorra.org/noticia.asp?ART_ID=152&idioma

Durante la ruta disfrutamos mucho al pasar por los puentes, que era uno de los principales atractivos de la caminata. Fuimos 39 personas, entre las que había niños menores de seis años, de manera que íbamos con calma aunque con mucha alegría. Al final de los cuatro puentes, leímos fragmentos de las memorias de algunos de los protagonistas de la expedición del año 1937.

Al acabar la caminata nos dirigimos todos juntos a la fuente Bordonera, en el camino de Organyà a Fenollet, en donde nos esperaban Manel Feliu y Mateo Toledo, que estaban haciendo una magnífica paella.

Todo acompañó para la celebración del aniversario de Elena Rovira: la buena paella -de la que muchos repitieron-, el día agradable, el lugar tranquilo y bien acondicionado, la compañía y el cava con la coca de Agramunt que tomamos al final, mientras brindábamos.

Para acabar explicaré dos anécdotas y una sugerencia.

La primera anécdota es que cuando hacía poco que habíamos empezado la caminata, se unió a la expedición un nuevo excursionista: un gato que habría salido de alguna de las masías cercanas. Hubo quien reaccionó con miedo y aceleraba el paso; otros, en cambio, se acercaban al gato y le animaban a pasar los puentes, cosa que el gato no parecía ver con buenos ojos, al principio, quizás por aquello del agua que circulaba por debajo.

Otra anécdota graciosa fue cuando caminando junto a un hilo cargado de electricidad que marca el límite del cercado de las vacas evitando que se marchen, a uno de los grupos de los más jóvenes se les ocurrió gastar una broma a otro grupo más joven, cogiéndose las manos para comprobar que pasaba la corriente eléctrica si el primero de la fila tocaba el hilo del cercado. Como que todos tenían las manos húmedas por el sudor de la caminata recibieron una pequeña descarga, que les hizo reaccionar con el consiguiente alboroto y risas de unos y otros.

La sugerencia es que, uno de los puentes tiene un escalón de acceso muy alto y pensamos que sería conveniente adosarle una pequeña escalera para facilitar el acceso. Manel Feliu tomó nota y lo arreglaremos pronto.