De todas las partes del mundo, a Pallerols y Andorra
Adjuntamos un breve relato de las impresiones de Witek, un polaco cantante profesional de ópera, que estuvo en el Paso de los Pirineos.
Przejście przez Pireneje: zrealizowane marzenie
(Paso de los Pirineos: un sueño hecho realidad)
Había leído en polaco, en la biografía sobre san Josemaría, de Andrés Vázquez de Prada, los años de la guerra española y especialmente el paso de los Pirineos. Me hice el propósito de conocerlo.
Este verano he tenido la oportunidad de pasar unos días de descanso en Andorra. He podido visitar muchos de los lugares en los que san Josemaría y su grupo pasaron algunas vicisitudes en su peligrosa travesía desde el puente de Peramola hasta el port d’Envalira, en los meses de noviembre y diciembre del año 1937.
Me gustaría señalar tres aspectos que me han impresionado:
– La áspera belleza del camino. Especialmente lo abrupto de algunos tramos: la canal de la Jaça, la Cabra Morta…, junto a la cambiante vegetación a lo largo de toda la ruta: del bosque Mediterráneo a los bosques de pino silvestre y los prados alpinos.
– El camino hacia la libertad, para poder vivir y transmitir la fe. Para un polaco es un sentimiento que tenemos muy arraigado, ya que hemos estado muchos años anhelando esta libertad.
– Los valores espirituales que se palpan en el camino: la noche en Pallerols, la Misa en el barranco de la Ribalera, la acción de gracias en la parroquia de Sant Julià de Lòria… la solidaridad entre los componentes del grupo, aglutinados por san Josemaría…
Uno de estos días he tenido ocasión de asistir a una misa en el barranco de la Ribalera. Había leído en Vázquez de Prada, el relato de la misa que san Josemaría celebró en este inhóspito lugar y que fue la última antes de llegar a Andorra.
Tenía ganas de vivir esta experiencia espiritual y he podido vivirla en cuerpo y alma.
Adjuntamos ahora el sentido relato de un sacerdote proveniente de Pamplona, José Luis Díaz, que tuvo la oprotunidad de celebrar misa en la Ribalera y cruzar a continuación la montaña de Aubenç por la canal de la Jaça
Me gustaría expresar por escrito mis sentimientos por el regalo que se me ofreció, sin esperarlo y desde luego sin merecerlo, de celebrar la Santa Misa en el barranco de la Ribalera.
Lo hice con el corazón henchido de agradecimiento. Pensé que en esa piedra caída de la pared de un alto barranco que asciende unos 750 metros hasta el monte Aubenç, suponía para mí (aunque la piedra no sea la misma, pero si la ubicación) un emocionante y, repito, inmerecido regalo. Por esa razón, nada más llegar, al ver la piedra la besé como quien besa una reliquia. Pero el don fue todavía muchísimo más intenso cuando -en compañía de todos los que asistían a la Santa Misa- pude celebrarla con devoción, recogimiento y profunda alegría en mi corazón, porque allí, precisamente allí y sobre aquella u otra piedra parecida, había celebrado san Josemaría, durante ese largo itinerario, duro, fatigoso e impregnado continuamente de dificultades de todo tipo. Dichosa y emotiva aquella última Misa antes de cruzar la frontera con Andorra.
Mi sorpresa y emoción fue en aumento cuando después de dar muchísimas gracias a Dios iniciamos la subida, imitando al grupo de san Josemaría, por la empinadísima y rocosa pared que permite cruzar la montaña de Aubenç, la llamada canal de la Jaça. Una vez arriba vino la larga bajada hasta las Masies de Nargó, sin ningún riesgo para nosotros aunque sí para los que estuvieron presentes y asistieron con devoción a la Misa celebrada por san Josemaría el domingo 28 de noviembre de 1937.
Durante el itinerario me estuve preguntando: ¿Cómo es posible que san Josemaría y todos los demás del grupo -eran unos veintitrés- hubieran podido resistir tantísimo esfuerzo y peligro (tanto en la enorme subida como en la larga bajada por la otra ladera)? El nuestro no era nada en comparación con el de ellos. Apenas les quedaban fuerzas físicas, con muy poca y mala comida y muchísimo frío, muy mal calzados, apenas abrigados, fatigados en extremo, con continuos riesgos de ser descubiertos y un largísimo etc. Si a nosotros, la Santa Misa que celebramos nos dio muchísimas fuerzas, pienso que a ellos aquella Misa les puso alas.
A mi entender, Nuestro Señor les protegió continuamente y les dio fuerzas a lo largo de todo el trayecto, porque estaba empeñado en sacar el Opus Dei adelante, siempre en medio de enormes dificultades y persecuciones de toda clase.
Pero, al fin y al cabo, «las aguas pasarán a través de los montes» y, ese tremendo sufrimiento de san Josemaría y de los primeros que fueron fieles al Señor y a la Santísima Virgen -que siempre los sostuvo y nos seguirá sosteniendo a todos- seguirá dando sus frutos, porque Dios vence siempre.








Muy interesante! Ojala, podremos ser mas los polacos de paso por los estos Pirineos historicos!
me habéis dado mucha envidia, a pesar de esto, os encomiendo
Muchisimas gracias es como la guinda de la cv. Encomiendo.
Efectivamente fue un momento muy especial, yo tuve la suerte de estar también en esa Misa: la emoción nos embargaba a todos.
Gràcies per aquests dos comentaris. Els que tenim la sort de poder anar-hi amb certa freqüència, tal vegada, almenys jo, ens hi podem acostumar i no saber valorar-ho
Es conmovedor el relato y además cuando visité Pallerols de Rialb con la Peregrinación desde Bonaigua (Barcelona) experimenté también la presencia del Espíritu que fortaleció a nuestro San Josemaría!
Agradezco poder compartir , leyendo, la reflexión de D.Jose Luis Diaz, de quien tengo un magnifico recuerdo , hoy especialmente 4 de Agosto, fiesta de San Juan Maria Vianney y que ayuda a comprender mas ,si cabe ,lo que fue aquella Misa de San Josemaría en la Ribalera
Extraordinari el qualificatiu que li dono a aquests dos reportatges – experiències, que han viscut els –expedicionaris, excursionistes, protagonistes- que expliquen les seves emocions viscudes en primera persona i amb una Missa que té el plus que tan ben s’explica.
Que enveja em doneu de no haver estat jo també protagonista en aquest dia que també qualifico d’extraordinari – impressionant.
Felicitats i moltes gràcies per la vostra generositat en transmetre’ns vostres emocions per així també nosaltres fer-nos-les viure.
Rafael Trius
Enhorabuena
Gracias por vuestros emocionantes relatos. 5 de agosto, Fiesta de Santa María, bajo la advocación de «Nuestra Señora de la Nieves».
¡Qué maravilla, desde Polonia al Paso de los Pirineos! Gracias por las noticias, muchas felicidades a todos.
Felicitats i gràcies. Els molt emocionat tot el diu en Witek. Gràcies un altre vegada i no dexeu d’explicar-ho perquè vinguin milers d’arreu el món.