
Todo el grupo de Pamplona
A continuación transcribimos la crònica que nos ha enviado uno de los caminantes.
“El día 22 de junio, un grupo de universitarios de Pamplona llegamos a Pallerols dispuestos a seguir las pisades de san Josemaría Escrivà en su camino de evasión para cruzar los Pirineos y llegar a Andorra. Iba también con nosotros un sacerdote, D. Eduardo Terrasa, que nos atendió espiritualmente y celebró misa cada día.

En la iglesia de Pallerols

Bajando de la Cabaña de San Rafael; al fondo, Pallerols
El primer día fue crucial; nos situamos en el lugar y nos contextualizamos en los años de la guerra civil española (1937). Fue fundamental porque en los días que proseguían no se trataba de ir de excursiones con amigos por montañas “guay”, íbamos tras las huellas de san Josemaría Escriva de Balaguer.

En la Cabaña de San Rafael

En la Casa del Corb
Una vez comenzada la primera etapa (de las 5 que hicimos) surgían los primeros comentarios: “¿y esto lo hicieron en invierno?”, “¿y no tenían botas de montaña? ¡¿iban con alpargatas!?”, “¿en serio que no tenían de qué comer ni beber?”, entre otros muchos más. El ambiente transcurrió entre sudores y buenas conversaciones.
Nos inventamos un término que utilizábamos cuando alguno de los universitarios del grupo decía algún comentario positivo o, sin más, mostraba una actitud de audacia o valentía: “Varga’s point” (haciendo referencia a la actitud de Juan Jiménez Vargas). Tan fundamental como seguir los pasos exactos de los gigantes que nos precedieron como las buenas comidas y conversaciones que nos echamos en el regreso diario a la casa de Pallerols.
El momento de calma, brisa calmada y un poco de Ratafia de las tierras de Rialb, dieron curso a conversaciones que nos llevaremos como escritas en piedra en nuestro corazón de nuestros años por la universidad y la convivencia del Paso de los Pirineos.

Camino de la Ribalera

Camino de la Ribalera

Camino de la Ribalera
El día 26 de junio, aniversario de fallecimiento de san Josemaría y, por lo tanto, gran fiesta en toda la Iglesia, completamos la etapa final con la llegada a Sant Julià de Lòria (Andorra), en cuya Iglesia parroquial celebramos la santa Misa.

A punto de subir al Barranco de la Cabra Morta

En el Oratorio de Canòlich, en Sant Julià de Lòria

En la iglesia de Sant Julià de Lòria
Una etapa que no solo tenía un desnivel positivo, sino también espiritual y profundo. Completar tal locura junto a san Josemaría y los 7 acompañantes, fue el mejor modo de celebrar la fiesta de este santo al que debemos tantas coses”.





Bravo para estos universitarios de Pamplona ! Excelentes fotod
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