De Pallerols a la frontera andorrana

Los días 1 al 3 de mayo, un grupo de familias de la asociación juvenil Palomeras, relacionado con el colegio Tajamar de Madrid, recorrieron algunos lugares del Camino de Andorra.

En total fueron 78 personas: matrimonios con sus hijos, niños y niñas de todas las edades, algunos monitores y un sacerdote. Vinieron en un autocar de 55 plazas, en el iban las familias con sus hijos pequeños, y 3 furgonetas con los chicos mayores del club juvenil.

Los días 1 y 2 pernoctaron en el Hotel Folch, de Sant Julià de Lòria. Todas las comidas las hicieron ellos mismos, llevando consigo todos los materiales necesarios: fogones de butano, ollas, cacerolas, platos, cubiertos, etc. Y también los víveres.

Hicieron el siguiente plan:

El día 1 llegaron al atardecer a Sant Julià de Lòria y después de cenar se pasaron tres vídeos sobre el Paso de los Pirineos, con las explicaciones oportunas.

El día 2 fueron de Sant Julià de Lòria a Pallerols, donde el sacerdote que llevaban celebró la Misa. Al terminar, visitaron Pallerols y a continuación subieron a la Cabaña de San Rafael. La bajada hacia Pallerols les impresionó por las magníficas vistas sobre la Baronia de Rialb.

Comieron en la Font del Cané, de Peramola, y a continuación subieron a la Casa del Corb, llegando hasta el Coll de Mur, desde donde pudieron contemplar la espectacular vista de la montaña de Aubenç, con el Barranco de la Ribalera y la Canal de la Jaça. Aquí, como en todos los demás sitios que visitaron, se leyeron los documentos históricos que están recogidos en el libro «El pas dels Pirineus» de Jordi Piferrer, editorial Pagès de Lleida.

El día 3, celebraron la misa en la iglesia de Sant Julià de Lòria, en el altar barroco de la primitiva iglesia donde el pasado 1 de diciembre se colocó una escultura de San Josemaría. Terminada la misa se dirigieron al río de Civís para subir el barranco de la Cabra Morta, llegando a Argolell hacia las 14 h. Allí se encontraron con un grupo que no quiso subir la Cabra Morta y que mientras tanto habían preparado el almuerzo.

Después de comer, salieron todos hacia Torreciudad y al día siguiente regresaron a Madrid.

Por los comentarios de los expedicionarios fue una experiencia inolvidable, con ganas de repetirla con otros grupos de Madrid, ya que en esta ocasión quería venir más gente pero no cupieron en los transportes que habían organizado.