
Ante la iglesia de Pallerols
Al anochecer del día 25 de junio, un grupo de 21 personas nos encontramos en Pallerols: 10 chicos del club Daumar, de Barcelona; 6 del club Raier, de Lleida; y 5 del club Maestranza, de Málaga. A esta expedición inicial se añadieron algunos más a lo largo de la ruta, tanto de Lleida como de Barcelona, llegando finalmente a Andorra 29 personas.
Así nos cuenta uno de los expedicionarios.
“Aunque no nos conocíamos entre nosotros, en 24 horas ya formábamos una unidad. De hecho, todos queríamos revivir la aventura de evasión que vivió san Josemaría, junto con otros fugitivos, en otoño de 1937 cuando debido a la persecución religiosa de la época atravesaron montañas y ríos, desde Pallerols hasta llegar a Andorra , en busca de la libertad.
Al llegar a Pallerols, nos recibió Ramon Camats que nos hizo una breve y clara explicación que nos introdujo en lo que sería el camino hacia Andorra. Mapas, anécdotas, Virgen del Rosario, “el horno”, primeras bromas, altas expectativas. Ganas de empezar.

Explicaciones en la rectoría de Pallerols
Día 1. Pasamos la noche en el refugio de Cortiuda; toda una experiencia. Al día siguiente, frente al Paller de Peramola, donde el fundador del Opus Dei pasó la noche, nos acabamos de atar las botas y empezamos a caminar hacia Torrent, la Casa del Corb, barranco de la Ribalera, canal de la Jaça y la montaña de Aubenç.

Ante el Paller de Peramola
Bosques de pinos, arroyos secos, susurro de mirlo, alfombra de piñas y tomillo sobre piedra caliza. Calor, no esperábamos otra cosa, pero llevadera. Primer día que finalizaba en las extensas campas de Aubenç. La balsa de riego preparada por emergencias incendiarias nos refrescó, y la escalera improvisada de nuestro George de la Jungla, el Spaski, facilitó el remojo. Misa campestre con altar de piedra con aires de Antiguo Testamento. Algunas confesiones previas y mucha devoción durante la Eucaristía, punto central de la jornada. Pernoctar: tienda y vivac. Cena fría. Una partida al lobo, ya dormir.

Preparando el altar en el Pla d’Aubenç

Misa en el Pla d’Aubenç

A punto de dormir en el Pla d’Aubenç
Día 2. Empezamos con bajada pero no todo fue fácil. La sombra nos acompaña al descenso; pero la subida, siempre de sur a norte, comportaba llevar la gorra atrás y una buena dosis de crema en la nuca y en las orejas. Las nectarinas a media mañana y sobre todo el almuerzo espectacular de Rosa en Can Fenollet, fue rehabilitador. Creo que hizo honores al recuerdo de la expedición de san Josemaría, porque al igual que entonces, todos quedaron encantados y más que satisfechos.
El final del día lo pasamos en el camping de Organyà, donde salió el primer texto literario en catalán. donde después disfrutar de la piscina, asistimos a Misa. Cena de campeonato y noche sin jersey. Partida en el lobo. Mucha confianza, trato familiar. Acento “malagueño” entrecortado por habla campesino de las tierras de poniente. Examen de conciencia, ya dormir.
Día 3. Subida al imponente Ares, con 1.000 metros de desnivel positivo. Mucho sol. Cansados. Ninguna queja, aunque muchas ganas de hacerlo. Dos paradas para leer lo que San Josemaría había hecho en esa etapa. Almuerzo entre pinos y acordes de guitarra. Jaime y Lajos animando a la gente. Risas y bailes. No hay alcohol, pero sí mucho espíritu de servicio. Chicos de 1er. de bachillerato la mayoría, que caminan, luchan, se cansan, rezan… que viven. Cuando llegue la hora, al igual que los que acompañaron a san Josemaría, morirán de contentos y no de viejos.

Subiendo a Ares

En el pueblo de Ares

En el pueblo de Ares
Misa en Noves de Segre. Fresquita muy agradable. Fuente de pueblo que reaviva el espíritu. Final de la tarde en el camping de Organyà donde de nuevo se lucieron con la cena: fideuá. Fuimos a dormir en breve, necesitábamos recuperar.
El 4 día, lluvia; lluvia torrencial. Lluvia intercalada con granizada. Calados de expectación: ¿nos estamos poniendo en la boca del lobo? Los jefes pensaban disculpas para no hacer aquella etapa, pero la piña entre todos era consistente y nadie hizo higo. Impermeable y botas sin goretex. Sabíamos que en la cima del collado de la Torre nos esperaba Paco y Josep Maria, por tanto, unas buenas butifarras. Gran aliciente.

En el Golf de Aravell
Así fue. Poco después de comer, el sol se encargó de realizar su trabajo. Toldos improvisados cargando ropa empapada. Voleibol salvaje y Misa de campaña. Se juntaron un grupo de padres de Barcelona, al igual que unos días antes se juntaron un grupo más de Lleida. Cena mágica y noche mítica, la última que algunos hacían al raso, porque al día siguiente llegábamos a Andorra.

En el Pla de la Caubella

En la Collada de la Torre
Día 5. Cumplimos, como siempre, el horario que Toni, nuestro manager en la distancia, nos había prescrito: levantarse pronto, desayuno fuerte, descenso al río Civís, subir la Cabra Morta, Mas d’Alins, y borda del Gastó. Dicho y hecho.

Bajando al Río de Civís

Llegando a Andorra
Después de casi 5 horas, llegamos a nuestro final. Misa celebrando la fiesta de san Josemaría y posterior Aplec. Algunas de las familias de los expedicionarios y un buen grupo de andorranos devotos de san Josemaría, en total unas 70 personas, nos encontramos allí para celebrarlo”.

El grupo en Andorra





Una passada fer la travessia que va fer San JosepMaria!
Espero repetir-lo
Enhorabona. S’ha d’estar molt en forma per fer el que heu fet