Un guía honrado y buen profesional

El pasado 17 de marzo hizo 100 años del nacimiento de Josep Cirera, el guía de la expedición en la que iba san Josemaría Escrivá de Balaguer en su camino de evasión hacia Andorra.

Josep Cirera nació en Cal Querol, de Sallent de Montanissell, el día 17 de marzo de 1914.

Su padre Ramon Cirera Llach era de Cal Mestre de Bóixols y su madre María Fàbrega Sin era la heredera de Cal Querol de Sallent de Montanissell. Tuvieron seis hijos, además de uno adoptado. Los seis hijos fueron: Teresa (nacida en 1908), Carmen (1912), Josep (1914), Rosario (1918), Ramón (1920) y Rosendo (1924). Adoptaron a Martín cuando tenía 3 años, no mucho antes de que naciera Josep; había nacido en 1910, y fue considerado siempre como uno más de la familia.

En 1916 la familia se trasladó a Carreu, un vecindario cerca de Prats, más allá de Montanissell en dirección a la Pobla de Segur. En 1926 se van a Cal Trullar de Asnurri, en el Valle de San Juan Fumat, cerca de Andorra, donde estuvieron dos años. Los dueños de Cal Trullar eran los Cervós. En 1928 los Cirera se establecieron en el Vilar de Cabó, cerca de Organyà. En 1933 se fueron de caseros a Cal Roger, sobre Bellestar y estuvieron hasta el año 1944, que se trasladaron a la Borda del Riu, en la confluencia entre los ríos de Castellbò y de Aravell, y allí se quedaron hasta 1949. Era una familia con fama de buenos trabajadores y por eso cambiaban tan a menudo de casa, porque les ofrecían tierras más grandes y mejores.

Todo ello le dio un profundo conocimiento de las tierras del Alt Urgell y los pasos de frontera hacia Andorra.

Al estallar la guerra de 1936, Josep Cirera vivía en Cal Roger y desde allí comenzó a pasar gente hacia Andorra. Al primero que pasó fue el hijo de Cal Marqués, de la Seu de Urgell. Un día se presentó en Cal Roger pidiendo que lo pasaran a Andorra. La familia decidió que le acompañara Josep porque conocía muy bien el terreno.

En 1937, pasando gente de Organyà, estuvo a punto de morir tiroteado por milicianos en el desfiladero de Tres Ponts.

Después de otras experiencias peligrosas en el paso de la frontera, finalmente el 27 de noviembre de 1937 bajó de Andorra a Juncàs llamado por su amigo José Ramonet, de Ca l’Armenter de Organyà, para que pasara un grupo desde Juncàs hasta Andorra. Hacia las 5 de la tarde del día 28 se presentó en la Espluga de las Vacas, en el Barranco de la Ribalera, acompañado por Josep Boix de Juncàs. Allí cogió los 23 componentes de la expedición en la que iba san Josemaría, para conducirlos con mano firme y segura hasta Andorra, donde entraron en la madrugada del 2 de diciembre de 1937.

A lo largo de más de 8 años tuvimos ocasión de tener muchas conversaciones con él y así hemos podido conocer detalles inéditos de la expedición de san Josemaría y de las otras expediciones de evasión que él guió. Todo ello está ampliamente recogido en el libro Entre la noche y la esperanza, de Jordi Piferrer, editorial Milenio, Lleida 2014. Hay una edición en catalán con el título El pas dels Pirineus, editorial Pagès, Lleida 2012.

Murió en el Hospital del Sagrado Corazón, de Barcelona, el 5 de octubre de 2010 a las seis y media de la tarde. Recordemos que al día siguiente -el 6 de octubre- era el aniversario de la canonización de san Josemaría, que tuvo lugar en Roma el 6 de octubre de 2002.

Seguro que su amigo san Josemaría intercedió por él -en el paso trascendental de la frontera de la vida- y el día 6 ya se pudieron reunir en el cielo todos los componentes del grupo que pasó la frontera andorrana bajo la firme guía de Josep Cirera.

Os pedimos un recuerdo especial por nuestro amigo Josep Cirera, que tanto nos ha ayudado en el descubrimiento del Camino de Andorra.