Chicos de Sabadell y de Barcelona reconstruyen la Cabaña de Sant Rafael

De los días 21 al 31 de julio, un grupo de 12 chicos de los clubes juveniles Racó, de Sabadell, y Padua, de Barcelona, han reconstruido la Cabaña de San Rafael, en la que San Josemaría Escrivá de Balaguer vivió los días 22 al 27 de noviembre de 1937, juntamente con otras siete personas que le acompañaban en esta expedición que acabó en Andorra el 2 de diciembre de 1937.

Del Club Racó fueron: Pablo Rojo, Edu Marzà, Oriol Daunis, Jordi Ginestà, Josep Melé y Marco Fratarola.

Del Club Padua: Joan Maria Serrabou, Pedro Iniesta, Gabriel Zaragoza, Xavier de Salas, Lucas Martín y Bruno Iglesias.

También ha estado con ellos durante los diez días, un sacerdote: Mn. Ignasi Fabregat.

Los chicos han trabajado mucho y han conseguido acabar prácticamente toda la Cabaña, tal como sería en el año 1937. En el próximo Campo de Trabajo, en el que irán chicos de Girona y de Tarragona, se podrán terminar las pequeñas cosas que estos chicos no hayan podido acabar.

Para reconstruir la antigua Cabaña, hemos tenido en cuenta los documentos históricos que la describen y el asesoramiento de dos personas especialistas en construir cabañas de carboneros, ya que ellos mismos habían construido muchas en tiempos pasados. Estas personas son: Pere Ramoneda, de Cal Guillot de Coll de Nargó (lo Peret) y Antoni Serra, de Valldarques (lo Tonet).

Adjuntamos un breve relato de los días pasados en la Cabaña de San Rafael, según lo explica Andrés Vázquez de Prada en su libro «El Fundador del Opus Dei». Tomo II. 2002-Ediciones Rialp.

Llegaron así a un lugar muy poblado de pinos (1), cerca de la cumbre de un monte. Había allí un chozo, hecho de troncos y con el suelo ligeramente excavado en la tierra. La techumbre era de ramaje de pino. La «barraca» -como llamaba Pere Sala a esta cabaña- estaba por debajo de una rasante, quedando oculta a la vista desde el valle. Desde arriba, en cambio, se dominaba un extenso panorama hasta el monte Aubens (2), al norte.

El Padre bautizó al campamento: «Cabaña de San Rafael», en honor al Arcángel patrono de la Obra y de los caminantes. Por allí, estaba claro, había pasado antes una expedición y, entre ellos, un sacerdote, como parecía indicarlo un altar hecho de tablas y unos troncos de pino. Lo mejoraron añadiendo un palo vertical de donde colgar un crucifijo.

Al día siguiente, muy de mañana, dijo el Padre misa en ese rústico altar. Por vez primera al aire libre, en sitio grandioso y ameno (3).

(1) Actualmente no hay prácticamente ningún pino, ya que en el año 1962 y más tarde, en 1983, hubo dos incendios que arrasaron toda la vegetación en una extensa zona, entre la que se encontraba el bosque de la Cabaña de San Rafael; de manera que el año 1937 la Cabaña quedaba más escondida por el arbolado que en la actualidad.

(2) En catalán se escribe, Aubenç.

(3) Uno de los componentes de la expedición, Tomás Alvira, escribió: La Misa era dialogada. No olvidaré nunca aquellos Santos Sacrificios: por templo el bosque; el celebrante con el máximo recogimiento, muy despacio; se le veía poner su alma entera y todo su amor en aquello que hacía y sobre todo en el momento de la Consagración. Cientos de pájaros, al despertar con los primeros rayos del sol, cantaban sin cesar y ayudaban a dar encanto a las Misas del Padre en el bosque de Rialp (en catalán se escribe Rialb). Siempre dejaba una Forma consagrada, que era guardada con gran recogimiento por alguno del grupo.

Además de la reconstrucción de la Cabaña, se han desbrozado y remarcado los caminos que van a la Font de Comalpou y a Montlleví. Se ha hecho un trabajo muy interesante que desde la Asociación agradecemos enormemente.

Podéis ver un vídeo de los trabajos realizados, clicando aquí