
En el Barranco de la Ribalera
Una de las jóvenes escribe lo siguiente:
“El 28 de junio de 2026 llegamos a Pallerols, procedentes de Pamplona, un grupo de jóvenes del Colegio Mayor Olabidea y del CET de Belagua. Allí nos esperaba Jordi Piferrer, que nos trasladó a un noviembre de 1937. Mientras recorríamos la Rectoría de Pallerols, nos iba explicando todas las historias que san Josemaría y sus acompañantes vivieron entre esas paredes. Tuvimos la gran suerte de poder ver el “horno” en el que san Josemaría pasó una noche de penumbra, y también la Iglesia en la que encontró la rosa. Gracias a esa rosa, la Virgen del “Camino Personal” confirmó a san Josemaría que continuando su camino hacia Andorra estaba cumpliendo la Voluntad de Dios.

Misa en la iglesia de Pallerols
El primer día fuimos desde las Masies de Nargó hasta Fenollet, donde pudimos gozar de una gran comida que nos preparó Rosa, una mujer encantadora. En esta misma casa, san Josemaría y los demás pudieron descansar y reponer fuerzas gracias a los padres de Rosa que los recibieron con mucha hospitalidad.

Camino de Fenollet

Camino de Fenollet

Camino de Fenollet
Al día siguiente, empezamos en Peramola, y después de sufrir con grandes cuestas y de convertirnos en cabras montesas, pudimos llegar a la Ribalera, un lugar precioso donde pudimos assistir a la Misa que celebró D. Manuel. Mientras disfrutábamos de la comida en ese mismo lugar, tuvimos un gran susto. Nos pensábamos que el sacerdote se había perdido y nadie lo encontraba. Resultó que él estaba esperando en el coche y al escuchar nuestros gritos, volvió al pensar que nos había sucedido algo a nosotras, así todo quedó en una anécdota graciosa.

Camino de la Ribalera

Camino de la Ribalera

Camino de la Ribalera

Misa en la Ribalera
Llegado el tercer día ya necesitábamos un descanso después de todo lo vivido. También fue el día que conocimos a Ramón, quien nos narró con especial detalle los días que pasaron en la Cabaña de San Rafael, ya que nosotras fuimos este día. En la cabaña, tuvimos un gran encuentro con un murciélago. Al entrar dentro, interrumpimos el descanso de ese pequeño, que habitaba plácidamente en aquella cabaña. Empezó a revolotear, asustándonos a todas. Nos espantamos tanto, que salimos corriendo tan rápido que algunas hasta se llegaron a caer del susto. Una vez pasado el momento angustioso, D. Manuel celebró Misa en el mismo sitio donde la celebro san Josemaría.

Llegando a la Cabaña de San Rafael

Misa en la Cabaña de San Rafael
Ya por la tarde, comimos en un pantano y pudimos disfrutar de un buen baño refrescante.
El cuarto día, habiendo recuperado fuerzas, nos enfrentamos a una dura etapa. Desde el Golf de Aravell hasta el río de Civís, tuvimos algún infortunio cuando dejamos de ver las señales que marcaban el camino. Caminamos campo a través hasta llegar a una cima donde comimos, y luego gracias a Ramón, reencontramos nuestro camino hasta el final.

Subiendo a la Collada de la Torre

Subiendo a la Collada de la Torre
El objetivo del quinto día era llegar a San Julià de Lòria, Andorra. Llegamos en coche hasta el pueblo de Argolell y a partir de aquí subimos al Mas d’Alins y continuamos hasta la iglesia de Sant Julià de Lòria. Durante este trayecto tuvimos grandes conversaciones y momentos motivantes con mucha música hasta que llegamos a la iglesia en la que san Josemaría llegó el día 2 de diciembre de 1937. Hicimos la Visita al Santísimo y finalizamos el trayecto con abundantes bebidas refrescantes y agradable compañía.

Camino de Sant Julià de Lòria

Camino de Sant Julià de Lòria

Llegando a la frontera andorrana. Al fondo, Mas d’Alins
En cada cena, hacíamos una ronda donde cada una contaba sus pepitas de oro y sus espinas del día. Tampoco olvidaremos las partidas de cartas jugando al mentiroso, las meriendas al llegar, y la gran coordinación entre las pastoras, el perro guía y las ovejas en todo este viaje.
Ha sido una gran experiencia que nos ha hecho crecer en salud física y espiritual, que esperamos volver a repetir algún día.





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