Aprovechando que el próximo 12 de enero hacemos la Caminata desde la Ribalera hasta las Masies de Nargó, subiendo la canal de la Jaça y bajando por la cara norte del Aubenç, me a parecido bien hacer algunos comentarios sobre la aparición del guía José Cirera en la Espluga de les Vaques, en el Barranco de la Ribalera, el día 28 de noviembre de 1937.

Como sabéis, durante los años de la guerra de 1936 – 1939, había en este lugar muchas personas escondidas, entre ellas el hijo de la cercana casa de Juncàs, Josep Boix Oste. Las condiciones naturales de la cueva, rodeada de altos peñascos y con el profundo barranco por debajo, hace que sea de muy difícil acceso para personas que desconocen el territorio. Era un lugar muy seguro para esconderse y para la concentración de fugitivos. Esta zona pertenecía a la gente de Juncàs, que eran los que organizaban estas expediciones.

En el caso concreto de la expedición de noviembre de 1937, son los de Juncàs los que organizaron la expedición hacia Andorra haciendo venir al guía Josep Cirera desde Andorra, a través de sus parientes: Josep Ramonet Espar, de Ca l’Armenter de Organyà.

Josep Cirera llegó a Juncàs la tarde del día 27 de noviembre, durmió en esta casa y al día siguiente, hacia la 1 del mediodía, se presentó a la Ribalera para conocer al grupo y cobrar. Regresó a Juncàs para comer y hacia las 5 de la tarde volvió a la Ribalera para iniciar la salida definitiva hacia Andorra.

Esto es lo que se deduce de la lectura de los Documentos históricos que tenemos: el Diario del Paso, el Diario de Antonio Dalmases, los recuerdos escritos el año 1975 por Francisco Botella y sobretodo por las conversaciones mantenidas con el guía de la expedición, Josep Cirera, y con Josep Boix, de Juncàs.

El único que dejó escrito que el guía Josep Cirera aparece en la Cova del Corb la noche del 27 de noviembre, es Juan Jiménez Vargas, en unos recuerdos del año 1980, cuarenta y tres años después. Pedro Casciaro, otro de los expedicionarios, en unos escritos del año 1975, sitúa al guía incluso antes del Corb, pero el mismo nos advierte que no está seguro de los días ni de los lugares donde suceden los hechos que comenta. También dice que el guía asistió a la misa que san Josepmaría Escrivá celebró justo al llegar a la Ribalera a primeras horas del día 28, mientras que el guía asegura que el no asistió a ninguna misa durante aquellos días.

He pensado que sería interesante hacer estos comentarios para situar en el lugar correcto los sucesos que a la luz de las últimas investigaciones hemos ido descubriendo. En este sentido pensamos que se deberían rectificar las versiones que sobre estos acontecimientos relatan los libros: «El Fundador del Opus Dei», de Andrés Vázquez de Prada, Tomo II; y «Cruzando la noche», de Octavio Rico i Dámaso Ezpeleta, que de hecho utiliza la fuente anterior.

Durante la próxima Caminata del día 12 de enero tendremos ocasión de leer los documentos originales y comentar más ampliamente los hechos que tan brevemente hemos relatado.

Si alguien está más interesado en este tema puede pedir ampliaciones a través de la web.