Desde el río de Valldarques a Fenollet

Uno de los expedicionarios de Madrid nos cuenta la aventura de los tres días pasados en el Paso de los Pirineos.

Del 1 al 3 de mayo un grupo de familias de Madrid de varios colegios (Los Olmos, Tablas-Valverde y Tajamar), con algunos amigos del grupo Cine Fórum, han disfrutado recorriendo la historia del Paso de los Pirineos que hizo san Josemaría en el año 1937, lo cual ha sido posible por los trabajos de la «Associació d’Amics del Camí de Pallerols de Rialb a Andorra».

En total fuimos 37 personas: 10 niños, de 2 a 14 años, y el resto matrimonios y jóvenes de veinte, treinta, cuarenta, y más años. También nos acompañó un sacerdote, D. Eduardo.

Los hechos históricos de la Rectoría de Pallerols son emocionantes. Ramón, con sus explicaciones y detalles, nos situó en contexto y nos hizo revivir la historia de la rosa de Rialb, del 22 de noviembre de 1937.

Al acabar el día 3 de mayo nos invade esa sensación indescriptible de euforia, alegría, satisfacción, emoción,… que pasa a formar parte del recuerdo de estos tres días de vivencia que empezaron en El Pilar, luego la visita a Pallerols con explicaciones de la historia allí vivida hace largos años atrás, y la caminata de una de las etapas del camino, desde Les Masies de Nargó hasta Fenollet. Como colofón del plan, el último día visitamos Torreciudad ya de regreso a Madrid.

El segundo día de nuestra estancia en Pallerols, tuvimos meditación y misa en la iglesia. A continuación recorrimos un tramo del camino que empieza en el puente del Codó, sobre el río de Valldarques, y termina en Fenollet.

Nuestro ánimo en este tramo del camino está a tope y así lo podéis ver en alguna de las fotos que adjuntamos. Pronto empieza la subida a través de una pista que nos hace calentar motores y eliminar calorías, para llegar en una hora a la ermita de Sant Jaume. Luego empieza un estrecho sendero y la lluvia que nos coge a mitad de camino. No decae el ánimo aunque ya hemos empezado a vivir la crudeza de la etapa que en tres horas nos lleva hasta Fenollet, con un final de etapa espléndido en la casa rural; menudos macarrones! Por la tarde cae una gran tormenta y descansamos en Fenollet hasta poder regresar a los hostales de la zona donde nos hemos repartido, ya que no cabemos todos en uno solo.

Por la noche aún nos espera una pequeña salida nocturna desde Pallerols hasta la cabaña de San Rafael. Dificultad baja y posibilidad de pérdida nula gracias a las marcas fluorescentes del camino. Otra emoción que sumamos a esta escapada.

Todos estamos muy animados en volver el próximo año, por las mismas fechas, para hacer el último tramo del camino hasta llegar a Andorra.