Más de 30 caminantes siguieron las huellas de san Josemaría en su camino hacia Andorra

Del 22 al 27 de junio pasado tuvo lugar la IX caminata integral del paso de los Pirineos. Este año estábamos un grupo de Lleida, de Valencia y de Barcelona, ​​hasta llegar a unas 30 personas. También se apuntó un chico francés, llamado Hug, que no hablaba ni castellano ni catalán.

El lunes 22 por la tarde nos encontramos en Pallerols. La sorpresa de ver la rectoría casi terminada fue enorme. Dormimos mejor que nunca repartidos por las cámaras: unos al horno, otros en el altillo de la cocina, y otros cerca de la sala grande. Hacía calor pero con las ventanas abiertas se estaba bien.

Como la previsión de lluvia para el martes era alta, celebramos la misa en la iglesia de Pallerols, en lugar de la Ribalera como teníamos previsto inicialmente. Fuimos muy bien de horario y a las 13:00 ya estábamos comiendo en la Ribalera. Hasta entonces tuvimos dos expedicionarios con problemas estomacales, suponemos porque comieron algo en mal estado la noche anterior. En la Ribalera estuvimos mucho rato, para evitar el calor del mediodía y para que los enfermos pudieran descansar y se recuperaran totalmente. Así pues, a las 16:00 horas y con un paso muy tranquilo iniciamos el ascenso de la Canal de la Jaça para superar el monte Aubenç. A las 18:00 ya estábamos arriba. Hugo, uno de los enfermos, sufrió un poco, pero al llegar a los prados de Aubenç estaba muy contento. El tiempo amenazaba tormenta pero de momento estábamos a salvo.

A partir de este momento empezó el problema. La furgoneta con las tiendas no llegó a la hora prevista y mientras tanto veíamos cómo se acercaba la tormenta. A las 19:00 comenzó a llover a cántaros, con piedra incluida. La gente, para pasar el rato con alegría, comenzó a cantar. Incluso rezamos el rosario bajo la lluvia, bien juntos unos con otros por no tener frío. La furgo llegó a las 19:15, pero ya estábamos todos calados. Montamos las tiendas lloviendo, cenamos como pudimos fruta y una magnífica coca de San Juan, y nos metimos rápidamente en el saco de dormir porque hacía bastante frío. Llovió durante 3 horas seguidas.

El miércoles era San Juan y la temperatura era buena. Bajamos alegremente y ligeros hasta las Masies de Nargó, con ganas de llegar a Fenollet. A las 14:00 ya estábamos en la casa y como siempre la Rosa nos trató de maravilla, con una comida espléndida tal como tuvieron los expedicionarios de 1937. A las 16:00 ya volvíamos a caminar. La subida al collado de Santa Fe después de comer se hace dura, pero corta con la ilusión de llegar pronto a la piscina del camping de Organyà. Llegamos allí a las 18:30. En seguida nos bañamos, después la misa y finalmente la cena en el mismo camping. Un día perfecto.

El jueves 25 nos levantarnos pronto para subir el mítico Ares en una buena hora. A las 8:00 ya estábamos caminando y hacia las 11:00 ya estábamos arriba haciendo un merecido descanso. Como cada día, leímos los relatos de las expediciones del 37 para ambientar y conocer mejor la historia del camino. A las 13:00 comíamos unos magníficos bocadillos y gazpacho bien fresco que nos subió Santi, que hizo una labor de intendencia formidable. A las 18:00 ya estábamos en Noves de Segre y conocimos el nuevo alojamiento: el centro social del pueblo, cedido amigablemente por el ayuntamiento. Ducha, misa y una cena que acabó con juegos de mesa bien animados.

El viernes venía la etapa de los ríos. Estábamos animados en atravesar los afluentes del Segre pero este año estaban bastante secos y casi no encontramos agua. A las 13:00 ya estábamos en el golf, donde volvíamos a encontrar a Santi con bocadillos y el gazpacho congelado. La subida a la Collada de la Torre la iniciamos a las 16:30 para evitar el calor. Se incorporaron entonces más expedicionarios, algunos de ellos viejos conocidos como Javier, Pedro y Emilio. De subida nos refrescamos en la fuente de la Guardia, con un agua fresca y buenísima, y a las 20:00 ya estábamos plantando tiendas en el collado y preparando la cena. A las 21:00 llegó un grupo numeroso de Lleida, encabezados por Paco y Xavi, que se unirían a la expedición. Rezamos el rosario alrededor del fuego antes de dormir en el magnífico collado, en un prado espléndido.

El sábado iniciamos muy puntuales la caminata. No queríamos llegar tarde al Aplec de san Josemaría que se celebraba en la Borda del Gastó. Tras la dura bajada del collado, superamos con éxito la Cabra Morta y subimos rápidamente al Mas Alins. Allí encontramos otros excursionistas que también se dirigían al Aplec. La llegada a la Borda del Gastó y ver el altar preparado y mucha gente, más de 250 personas reunidas allí, fue muy reconfortante. Habíamos llegado a Andorra!

Allí tuvo lugar una misa al aire libre, concelebrada por los arzobispos de Tarragona, Mons. Jaume Pujol, y de Urgell, Mons. Joan-Enric Vives, junto con otros 13 sacerdotes venidos de muchos lugares del mundo, con un retablo de fondo inmejorable: las montañas de Andorra y lo que significaban para nosotros: una tierra de acogida y de libertad, tras superar 5 días de esfuerzo y muchas horas de subir y bajar sin parar.

Después de la misa y de la comida, nos despedimos y cada uno volvió a su casa, bien conscientes de haber comenzado el verano de la mejor manera posible y bien seguros de que la mayoría nos encontraremos de nuevo el próximo año. Vale la pena!

Los asistentes fueron,

De Lleida: Toni Cucurull, que era el jefe de la expedición, Carlos Seire, Gabriel Pijoan, Xavi Blavia, Carles Llovera, Edu Ponsoda, Santi Arribas, Miguel Vizuete, Joan Carles Pujol, Joan Carles Amigó y Alfons Solans con unos amigos suyos.

De Valencia: Javier Furió, Ángel Pérez, Jaime Soriano, Alberto Esteve, David Rey, Antonio Galisteo y D. Javier Santos.

De Barcelona: Óscar Simo, Ignacio Pérez Calvo, Juan Pérez Calvo, Pablo Díez, Pedro Júdez, Emilio Fernández Urias, Javier Jover y Mn. Carlos Palos.

De Francia: Hugo Sabatier.