Cruzando los ríos de Castellbò i de Aravell

A las 10 de la mañana del pasado 11 de abril, nos encontramos en la Borda del Riu para iniciar la Caminata de este mes hasta Cal Roger siguiendo el mismo itinerario que durante la noche del 30 de noviembre al 1 de diciembre de 1937, hizo la expedición en la que iba San Josemaría Escrivá, en su camino hacia Andorra.

Los caminantes fueron los siguientes: de Calders (Manresa) vinieron Jordi Canet y Maria Pilar Torra; de Barcelona, Jordi Pérez, Jordi Oncins, José Juan Crespo y Jordi Piferrer; de Badalona, Joan López y Xavier Giralt; de Tarragona, Xavier Vivas. En total fuimos nueve personas.

El día 11 de abril y también los anteriores fueron días de fuertes y continuas lluvias, de manera que los ríos bajaban bien llenos, cosa que dio más emoción a la Caminata y fue más parecida a como serían las expediciones de evasión a través de los Pirineos. Hubo también bastantes momentos de sol, de manera que en conjunto fue un día magnífico.

Empezó la caminata en los prados de la Borda del Riu, justo en el punto donde se unen los ríos de Castellbò y de Aravell. Como que en el primer río no hemos construido aun ningún puente tuvimos bastantes dificultades para atravesarlo, saltando por encima de las piedras y troncos que íbamos colocando conforme avanzábamos. Pronto llegamos al primer puente sobre el río de Aravell, que hará un año construyeron los amigos de Igualada. Pasamos aun por encima de otros tres puentes sobre este río, que permiten atravesarlo sin problemas.

Pasados los puentes, continuamos en dirección norte atravesando el golf de Aravell y subiendo directamente hacia la Caubella (1.145 m), a donde llegamos sobre las 14 horas. Allí comimos de lo que llevábamos, visitamos Cal Roger (la casa del guía Josep Cirera) y algunos subieron hasta las rocas en las que los expedicionarios del año 1937 pasaron escondidos el día 1 de diciembre. Desde estos puntos hay unas magníficas vistas sobre la Seu d’Urgell, el Cadí, el valle del río Aravell, por donde acabábamos de subir, y todo el valle del Segre con el Aubenç al fondo, la montaña de Ares y una vista general del itinerario del Camino de Andorra que estamos recuperando.

Después de estos momentos de contemplación del paisaje y de descanso, nos volvimos hacia el pueblo de Aravell en donde habíamos dejado los coches. La bajada la hicimos por los antiguos caminos que unían las casas de Cal Roger, Porredon y la Edra. Magnífica bajada bajo la lluvia con estupendas vistas sobre el valle del Segre y el Cadí.

En conjunto, pues, una estupenda caminata de unas 5 horas que nos permitió una vez más revivir tantas historias antiguas de caminantes que atravesando estas tierras del Alt Urgell llegaron hasta Andorra.

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