Subiremos a Ares i Baridà

Con motivo de la próxima Caminata del día 13 de febrero, transcribimos a continuación algunas noticias sobre el pueblo de Ares

Actualmente el pueblo de Ares está deshabitado y prácticamente la totalidad de las casas están derruídas. En el año 1937 había cuatro casas: Cal Nadal, Cal Duric, Cal Rei y Cal Fiter, con sus correspondientes corrales para los animales y los almacenes de grano, pienso y paja. Había, además, la iglesia y la rectoría. En el año 1937, en Cal Fiter vivía la familia Bullich y se llamaba Ca l’Esparrica. Desde 1711, una rama de la familia Fiter vivían en Cal Marquès de la Seu d’Urgell. El hereu, Manel Fiter, pasó a Andorra el día 21 de julio de 1936, acompañado precisamente por Josep Cirera.

En enero de 2007 pude hablar con Paco Bullich Bentanachs, que el año 1937 vivía en Cal Fiter. Había nacido allí el 11 de noviembre de 1917, hijo de los masoveros de aquella casa. La familia Bullich venían de la Guardia de Ares. El padre de Paco se llamaba Albert Bullich Llach y la madre María Bentanachs Oliva, que era hermana del dueño de Baridà, Francesc Bentanachs Oliva. Los de Cal Baridà también se dedicaban a pasar gente hacia Andorra.

Cal Fiter es la casa más grande del pueblo de Ares. Tiene los corrales y el pajar delante mismo de la casa, hacia poniente, que son los primeros edificios que se encuentran viniendo del Valle de Cabó y, por lo tanto, los primeros que encontraban las expediciones que llegaban por este camino.

Paco Bullich recuerda perfectamente que durante el año 1937, muy a menudo pasaban fugitivos por delante de su casa. La mayoría, cuando llegaban a Ares, descansaban en el corral que hay delante de su casa, fatigados por la fuerte subida desde el Valle de Cabó, y algunos incluso comían allí. Recuerda que en una ocasión eran más de treinta a comer y tuvieron que dividirse entre las casas del pueblo. Tenían corderos, gallinas, etc. Por aquella zona se hacían unas patatas muy buenas, como nos lo ha recodado también Josep Cirera en varias ocasiones.

En septiembre de 1937, Paco fue llamado a filas, y desde este momento estuvo escondido por los bosques de Ares hasta que se acabó la guerra. Recuerda que en estos años de guerra pasaba mucha gente por Ares, y nos habla especialmente de un guía, el Bitllà de les Anoves, muy conocido y famoso, por su profesionalidad y honradez.

Para terminar, citaremos algunos testimonios de fugitivos que pasaron por Ares.

Francisco Botella recuerda en el año 1975:

Nos condujeron a una edificación baja, pequeña; dentro había restos de paja y de pienso. Era un depósito de alimentos para el ganado. Antonio había ido a ver si podíamos ocuparla, cuando nos dejó sin explicación alguna y como siempre, luego daba luz verde para que pudiéramos seguir sus planes: ahora se trataba de descansar un rato. Creo que sería una hora la que tuvimos de alivio, tumbados y con buena tempe­ratura. Luego a continuar.

Y Antoni Dalmases, en el año 1937:

En la cima hay una casa, donde hemos de reco­ger a un muchacho y, mientras le esperamos, entramos en la cuadra. Allí, sobre la paja y entre los animales dormidos, comemos un poco.

De los documentos históricos que poseemos deducimos que los componentes de la expedición de noviembre de 1937 descansaron en el primer corral que se encuentra al entrar en el pueblo de Ares, que corresponde a la casa de Cal Fiter.