Investiga con nosotros qué ocurrió el día 1 de abril de 1937

Esta Caminata tiene un especial interés desde el punto de vista histórico, ya que los documentos que tenemos sobre el día 1 de diciembre de 1937, dan pocas pistas sobre el lugar exacto donde descansaron este día. Así como todos los demás días queda claro donde descansaron, este día 1 de diciembre se hace más difícil tener una certeza.

El Diario de 1937, que este día escribe Francisco Botella, no dice nada especial, sino que fue una etapa muy larga y que después de dejar el río de Aravell empezaron a subir por una montaña con mucha pendiente y que pasaron el día 1 de diciembre descansando entre unos árboles, desde donde veían la Seu d’Urgell.

Antoni Dalmases, en su Diario de 1937, también dice que fue una marcha larga y pesada y que, al dejar el valle, subieron por una montaña llena de piedras que hacía muy pesado el camino. Explica que mientras subían por esta montaña vieron un puesto de vigilancia que les obligó a variar un poco la ruta de subida. Al llegar arriba acamparon en grupos de tres o cuatro en medio de matorrales, y desde este punto veían la Seu d’Urgell y estuvieron escuchando las cornetas de los carabineros.

El documento que escribió Juan Jiménez Vargas en 1980, nos da más detalles, pero que no concuerdan con lo que nos dice el guía de la expedición Josep Cirera.

Juan Jiménez Vargas dice que cuando salieron del río de Aravell, a la altura del pueblo de Aravell, siguieron en dirección norte por un camino que va a Cal Roger. En el camino había muchas piedras. Al amanecer, acamparon entre piedras dejando a poca distancia, a la derecha y un poco más abajo, una casa grande con bancales de terreno de cultivo (cota 1.060 en el mapa). Añade que había una mujer extendiendo ropa y un hombre que trabajaba en el campo, y que más arriba había más casas. Continúa diciendo que pasaron el día escondidos entre piedras y matorrales, oyendo cornetas muy cerca.

La cota 1060 corresponde a las casas de la Edra o Porredon, pero el guía Josep Cirera nos dice que él no pasaba nunca cerca de casas habitadas, y añade que siempre dejaba a los fugitivos en las rocas de la Caubella (cota 1200) que están cerca de su casa, Cal Roger (a unos 500 m). También dice que a esta hora (las 6 de la mañana), y en el mes de diciembre, es raro que una mujer esté tendiendo ropa y que un hombre esté trabajando en el campo.

En fin, como que subiremos por la Caubella y bajaremos por las casas de Cal Roger, Porredón y la Edra, tendremos ocasión de analizar en profundidad y sobre el terreno todas estas cuestiones.