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La Virgen y la Rosa de Pallerols

Algunas personas se preguntan si la Virgen intervino realmente en el hecho de que san Josemaría encontrase una rosa de madera estofada en la iglesia de Pallerols.

Según nos cuenta el mismo san Josemaría, parece que la Virgen no intervino.

-En efecto, san Josemaría el 22 de diciembre de 1937 escribe en los Apuntes íntimos:

"Entonces, con moción interior que coaccionaba mi voluntad, le dije al Señor: "si estás contento de mí, haz que encuentre algo", y pensé en una flor o adorno de madera de los desaparecidos retablos. Volví a la iglesia (estaba en la sacristía), miré por los mismos sitios donde había mirado antes..., y encontré en seguida una rosa de madera estofada. Me puse muy contento y bendije a Dios, que me dio aquel consuelo cuando estaba lleno de preocupación por si estaría o no Jesús contento de mí". Citado por ANDRÉS VÁZQUEZ DE PRADA, El Fundador del Opus Dei,  tomo II, p. 195 y nota 171.

Habla solo que le dijo al Señor, no a Santa María.

 

-En otra ocasión, en una meditación del 14 de febrero de 1964, dice:

 

"Cuando estaba comido de preocupaciones, ante el dilema de si debía pasar, o no, durante la guerra civil española, de un lado a otro, en medio de aquella persecución, huyendo de los comunistas, viene otra prueba externa: esa rosa de madera. Cosas así: Dios me trata como a un niño desgraciado al que hay que dar pruebas tangibles, pero de modo ordinario". Citado por ANDRÉS VÁZQUEZ DE PRADA, El Fundador..., tomo II, nota 170.

Dios me trata, no habla de Santa María.

-En cambio, en 1961, san Josemaría decía a un grupo de fieles del Opus Dei, que la rosa fue un regalo de la Virgen:

"Es una rosa de madera estofada, sin ninguna importancia. Allí, cerca del Pirineo catalán, la tuve por vez primera entre las manos. Fue un regalo de la Virgen, por quien nos vienen todas las cosas buenas. ¡Tantas veces la hemos llamado Rosa Mística!..." Citado por ANDRÉS VÁZQUEZ DE PRADA, El Fundador del Opus Dei, tomo II, página 195.

-Los expedicionarios que acompañaban a san Josemaría en el paso de los Pirineos no dudan en afirmar que fue una gracia de Dios a través de la Virgen, pues así lo habían oído muchas veces de san Josemaría.

-Francisco Botella escribe en el año 1975:

"En la iglesia, lleno de gozo, que rebosaba su corazón, obtuvo la respuesta de Dios, de manos de la Virgen. Y en aquella rosa que trajo en su mano estaba encerrada la paz de Dios y el consuelo de la Virgen. El Padre quiso que lo supiéramos, sin comentarios, como siempre hacía."

-Y Pedro Casciaro escribe también en el año 1975:

"Me limito a dar gracias a Nuestra Señora de todo corazón porque aquella noche confirmó a nuestro Fundador en el camino que debía de seguir, haciéndole superar aquellas amargas incertidumbres. Así como nunca había visto al Padre tan afligido como la noche pasada, tampoco lo vi nunca tan gozoso como aquella mañana."

-También Álvaro del Portillo, sucesor de san Josemaría en el gobierno del Opus Dei y director espiritual suyo afirmó muchas veces que fue un regalo de la Virgen.

- Conclusión

Debemos concluir que la noche del 21 al 22 de noviembre de 1937, san Josemaría invocó repetidas veces a Dios nuestro Señor y a su madre Santa María para que le concediera el don de la paz cuando estaba profundamente angustiado por no conocer con exactitud cuál era la voluntad de Dios. 

 

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