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Josep Cirera. Socio de Honor.    

Josep Cirera - Soci d'Honor

A continuacin, Jordi Piferrer i Deu, autor del libro Cam dAndorra, hace un resumen de la vida de los tres socios de honor de la Asociacin.Con Josep Cirera va teniendo frecuentes conversaciones que le han permitido conocer algunos aspectos interesantes de su vida. Tambin habl en muchas ocasiones con Josep Boix de Juncs i lEugeni Coll de Fenollet, estos dos ltimos ya fallecidos.

I. Introduccin
II. Primeras expediciones. Conversaciones con Josep Cirera (I).
III. Antecedentes y preparacin de un gran gua de montaa. Conversaciones con Josep Cirera (II).
IV. La expedicin de noviembre de 1937. Conversaciones con Josep Cirera (III).
V. La familia de Josep Cirera.

   
Josep Cirera (1914) fue uno de los guas que ayudaba a mucha gente a pasar la frontera con Andorra. Su testimonio resulta muy interesante para conocer mejor lo que supona esta marcha y los peligros a los que se enfrentaban.


I. Introduccin

A mediados de noviembre del 2004, pude hablar con Josep Cirera, que fue el gua de la expedicin que condujo a san Josemara Escriv de Balaguer hasta Andorra en noviembre del ao 1937.
Esta expedicin ha sido tratada en diferentes libros, entre los que recomendamos los siguientes:

- VZQUEZ DE PRADA, Andrs: "El Fundador del Opus Dei", volumen II. Ed. Rialp, 2003
- RICO, Octavio y EZPELETA, Dmaso: "Cruzando la noche". Ed. Albada, 2004
- PIFERRER, Jordi: "Camino de Andorra". Ed. Albada, 2004.

A lo largo de los meses prximos ir informando, con breves escritos, de las conversaciones que haya tenido con Josep Cirera. Intentar ser lo ms fiel posible a las informaciones que reciba, pero naturalmente puede que se escape algn error sobre todo en lo que hace referencia a algunas fechas o algunos nombres concretos, que ir corrigiendo a medida que tenga ms informacin.

Evidentemente estos escritos son de exclusiva responsabilidad personal y por tanto no involucran a aquellas personas que con su amabilidad me dejan este foro de expresin que es la web pallerols-andorra.org.

Tengo que agradecer vivamente a Dolors Porta Molin, heredera de can Porredon, porque gracias a ella he podido localizar a Josep Cirera y a otros hermanos suyos, lo que me ha permitido tener una visin ms completa de este tipo de expediciones a travs de los Pirineos, durante la guerra del 36. Dolors es pariente de los Cirera.

Agradezco finalmente la amabilidad de Josep Cirera y tambin la paciencia de su esposa, Maria Teresa Dalmau, que han permitido que hoy podamos publicar estas conversaciones, que sin duda aclararn muchos aspectos de las expediciones a travs de los Pirineos durante la guerra espaola de los aos 1936-1939, que querramos borrar de nuestra memoria, pero que, en este caso, me ha parecido oportuno describir algunos de sus episodios que nos ayudarn a conocer mejor detalles del itinerario que lleva a Andorra.


II. Primeras expediciones. Conversaciones con Josep Cirera (I).

A mediados de noviembre de 2004, despus de hablar con bastante gente de la zona de Bellestar, pude por fin encontrar a unos parientes de Josep Cirera que me dieron su telfono y de esta manera pude conectar con l.

Ahora tiene 91 aos, cosa que coincide con los datos que tenamos anteriormente, ya que en noviembre del ao 1937, fecha de la expedicin, tena 23 aos.

Josep es un hombre de mediana estatura, pero muy fuerte. Todava ahora, a los 91 aos, no le sobra ni un gramo de grasa. Tiene la cabeza muy clara y habla decididamente, con fuerza. Es optimista, abierto y franco, de manera que la conversacin transcurre muy animada. Es muy puntual a las citas que hemos tenido y cumple los compromisos que adquiere. Es un hombre de palabra.

En la primera conversacin hablamos de tiempos antiguos, de sus viajes a travs de los Pirineos pasando a gente y mercancas, de las peripecias que hubo de pasar, etc. Una vez, en el ao 38, viniendo de Andorra por la frontera de Mas Alins, cuando se encontraba en Argolell unos guardias de frontera republicanos le tiraron una bomba de mano, que por suerte pudo esquivar al esconderse tras un muro, dentro del pueblo de Argolell. Pudo huir y volver a Andorra por la montaa. Otra vez, despus del 39, se enfrent con unos guardias fronterizos, que huyeron muertos de miedo.

En otra ocasin, yendo por el bosque se encontr con un gua muerto, con un cuchillo clavado en el pecho. Parece que el gua quiso robar a alguien que pasaba y ste se volvi y le mat. Tambin cuenta que en una expedicin tuvo que estar tres das esperando en el bosque de Yuca, por encima de Argolell, porque estaba muy vigilado. Finalmente, cansado de esperar, atraves por en medio del pueblo de Argolell y, as, en un ataque de audacia lleg a Mas Alins.

La primera vez que pas a gente fue el 19 de marzo de 1937, da de su santo, y no le fue demasiado bien, ya que los milicianos le dispararon, aunque, gracias a Dios, no le pas nada; cuando vio que iban a dispararle se lanz rpidamente al ro Segre, de manera que pudo escapar ileso, mientras que los milicianos pensaron que lo haban matado. Y de hecho as lo comunic a sus padres Josep, de casa Armenter d'Organy, que haba facilitado la expedicin. Sus padres al recibir la noticia no se asustaron en absoluto porque saban que se haba hecho el escurridizo, ya que aquella misma noche haba dormido en su casa. Esto pas en la carretera general que va de Organy a la Seu d'Urgell, nada ms salir de Organy. Acompaaba en esta ocasin a tres personas de Organy que queran pasar a Andorra: eran el mdico, el farmacutico y otra persona, que no recuerda bien si era el veterinario del pueblo. Era de noche. Josep quera salir de Organy a travs de Ares pero los otros tres le dijeron que Ares era muy alto y difcil (tiene un desnivel de 900 metros) y que preferan ir por la carretera general y que, al ser de noche, no les veran. A disgusto les hizo caso y cuando estaban en la zona llamada de los tres puentes, donde la carretera y el ro van muy encajonados entre las rocas de las montaas, aparecieron unos milicianos armados. Los tres fugitivos se pararon a la seal de los milicianos y fueron detenidos, pero Cirera se lanz rpidamente al ro mientras le disparaban. Qued escondido entre unas rocas cerca del ro. Los milicianos lo dieron por muerto. Los prisioneros no lo delataron y dijeron que no saban quin era aquel hombre, y as qued libre para poder actuar en prximas ocasiones.

Este primer fracaso no lo desanim sino que continu con esta tarea en otras expediciones, que llegaron a ser unas 20, a lo largo de toda la guerra.

Despus de esta experiencia negativa se march a trabajar a Andorra, hasta que un amigo suyo de Barcelona, mdico, que se haca pasar por comunista, le avis para que pasara a gente de Barcelona a Andorra. De esta manera, desde el mes de mayo hasta el mes de agosto del 37 realiz tres o cuatro expediciones organizadas por este mdico y otras tantas organizadas por otras personas.

Lo haca de la siguiente manera: primero iba caminando de Andorra a Sort, para no ser visto en la Seu d'Urgell, y de Sort en autobs hasta Barcelona. Desde Barcelona iban en coche hasta Organy y conduca el mdico u otra persona, y un miliciano armado iba delante, as no tenan ningn problema para pasar los controles. Uno de los controles ms peligroso era el de la Basella. Una vez llegados a Organy los llevaba a pie hasta Barid -que era su cuartel general-, pasando por Ares. De Barid bajaban hacia Noves de Segre y remontaban al cabo de unos kilmetros el ro Aravell, suban despus la caada de la Torre, bajaban al ro Civs, suban el barranco de la Cabra Morta y, desde aqu, entre Argolell y Arduix, suban a Mas Alins, ya en Andorra.

Si no iba con el coche del mdico, haca lo siguiente: iba en tren de Barcelona a Manresa. Aqu coga el autobs de la compaa Alsina Graells y bajaba en la Palanca de Noves, donde haba un puentecito, o bien se diriga hacia la casa de la Reula, cerca de Noves de Segre. En este punto haba una sirga de cables metlicos para cruzar el ro Segre. Una vez en el otro lado del ro, segua el mismo camino que hemos indicado anteriormente. En estos casos pasaba slo a una o dos personas, como mucho, y no tenan problemas en los controles de Ponts y de la Basella porque llevaban pases falsificados.

Despus de estas expediciones, en agosto del 37 se traslad a Francia para trabajar en la vendimia, y cuando ya haba vuelto a Andorra le avis Josep de casa del Armenter de Organy para que bajara para pasar otra expedicin. Se trataba de la expedicin de noviembre del 37, en la que iba san Josemara Escriv de Balaguer.


III. Antecedentes y preparacin de un gran gua de montaa. Conversaciones con Josep Cirera (II).

De joven, Josep Cirera trabajaba en muchas cosas a la vez: ayudaba a su padre en las tareas del campo y del pasto, trabajaba unos das para otras personas, o bien traficaba con mercancas, o pasaba a gente a Andorra. Su vala de buen trabajador era reconocida en la zona y por eso mucha gente se fiaba de l y requeran sus servicios.

Aprendi de su padre a trabajar a destajo. Este prestigio familiar hizo que cambiaran con frecuencia de casa y de zona, porque les ofrecan tierras para cultivar mejores y ms grandes. Siguiendo a su familia, Josep Cirera pas por los lugares que sealaremos a continuacin y que estn situados en el plano que se acompaa. En este mapa se puede ver tambin el camino que siguieron hasta Andorra (lnea de color azul), y se puede comprobar que vivi en sitios diferentes situados a lo largo del camino.

Naci en Can Querol, de Sallent de Montanissell (1), el ao 1914. Su madre, Maria Fbrega Sin, era la heredera de Can Querol y su padre, Ramon Cirera Llach era de can Mestre de Bixols.

A los dos aos fue a parar a Carreu (2), vecindad que est situada por encima de Bixols, en direccin a Prats, y en donde estuvo hasta los doce aos. All se familiariz con el ganado ya que en su casa acogan a muchas mulas y caballos que iban de paso desde Organy a la Feria de Sals de Pallars.

De los doce a los catorce aos estuvo en can Trullar d'Asnurri (3), muy cerca de Andorra. Esto le permiti conocer perfectamente los pasos de entrada al pas vecino por caminos de montaa, ya que durante estos dos aos hizo de pastor por aquellos lugares.

De los catorce a los diecinueve aos vivieron en el Vilar de Cab (4), donde conoci a los de can Armenter de Organy.

A partir de los diecinueve y hasta los treinta aos vivieron en can Roger, una casa de pays por encima de Bellestar.

En 1944 sus padres se trasladaron a Borda del Riu (6), en la confluencia de los ros Castellb y Aravell.

l, desde 1940 -cuando contaba ya con 26 aos- se traslad a Barcelona. De todas maneras iba a ver a sus padres y continu sus relaciones con la gente de los pueblos vecinos de Andorra.

En los tiempos de la guerra del 36, para no ser enviado al frente -ya que no crea en las guerras como solucin de los conflictos entre personas- se falsific el carn, hacindose pasar por ms joven. Tambin consigui dos carns de filiacin diferente: uno de la CNT-FAI y otro de la UGT, y segn quin se lo pidiera, enseaba uno u otro.

Oficialmente constaba que estaba en el frente porque se present voluntario. Para dar credibilidad a esta situacin, escriba cartas a una chica que trabajaba en la Edra, una masia cercana a can Roger, simulando que era su novia. Tambin escriba con frecuencia a sus padres desde Barcelona como si estuviera unos das de permiso. Unos y otros enseaban las cartas a la gente de los pueblos vecinos y as corri la voz de que Cirera estaba en el frente, y se ganaba la simpata de los jefes republicanos de la zona.

Uno de los contactos ms frecuentes que tena Josep Cirera para hacer de gua era, como ya se ha dicho, Josep de can Armenter de Organy. Se llamaba Josep Ramonet Espar y estaba casado con Concepci Oste Argerich, hermana de Maria Oste Argerich, duea de Juncs.

Josep Cirera y los de can Armenter se conocan porque Josep haba trabajado con ellos cuando viva en el Vilar de Cab. Tambin porque durante esos aos en que los Cirera vivan en can Roger, los de can Armenter iban a comprar carbn u otras mercancas y productos de la tierra. Los de can Armenter tenan campos en Organy, compraban y vendan carbn que hacan otros; tambin compraban y vendan animales y tenan una fonda en el pueblo. Durante unos cuatro aos, Josep Cirera cuando viva en el Vilar de Cab, les ayud los das de la Feria de Organy, que era el 30 de noviembre, fiesta de san Andrs. Esta Feria junto con la de Sals de Pallars eran las ms importantes de la zona. En las tierras de can Armenter se juntaban muchos animales de la Feria, y en la fonda se instalaba mucha gente. Esto haca que durante la Feria hubiera mucho ms trabajo y Cirera les ayudaba. Tena entonces entre quince y dieciocho aos.

Como hemos dicho antes, los de can Armenter y los de Juncs eran parientes, ya que las abuelas eran hermanas. Por otra parte los de Fenollet eran parientes de los Cirera. La madre de Cirera era la heredera de can Querol de Sallent de Montanissell, que est muy cerca de Fenollet.

Al haber cambiado de pueblo varias veces, Cirera era muy conocido en diferentes lugares de la zona de paso hacia Andorra. Era tambin muy amigo de los de Barid, que tambin pasaban a gente, y de los de la Parroquia de Hort. Tambin conoca como la palma de la mano la zona de can Roger donde sus padres estaban de masaderos y l viva desde los diecinueve aos, cuando se fueron del Vilar de Cab.

Todo contribua a que la zona que va desde Auben, pasando por el valle de Sallent, Fenollet, valle de Cab, Ares, Barid, valle del ro Aravell, can Roger, Argolell y hasta Mas de Alins, la conociera a la perfeccin, y tuviera como contactos muchos amigos y parientes.

En cambio, conoca menos la zona que va desde Auben hacia el sur: Juncs, Baronia de Peramola y Baronia de Rialb. En esta zona tena que fiarse de los guas locales.

De hecho, l slo hizo dos expediciones desde Juncs: una de ellas fue la de noviembre de 1937. Las dems las hizo desde Organy o desde Barid, que era un territorio que conoca a la perfeccin. La otra expedicin hecha desde Juncs la hizo cuando pas hacia Andorra a unos parientes de Juncs.

Habitualmente colaboraban con l dos o tres guas: normalmente iba con Garreta, de can Cebri de Espan, pero tambin tena fuertes contactos con el dueo de Barid -Ciscu Bentanachs- y, sobre todo, con su hijo, Jess; tambin con Domingo, otro de Espan; con gente de la Parroquia de Hort; con Pitarell de Montanissell, y otros. Cuando las expediciones eran numerosas iban habitualmente tres guas: uno delante, otro en medio y el otro al final de la expedicin.

A veces cuando hacan el camino de subida hacia Andorra, se les aadan a la expedicin otros guas y contrabandistas cargados normalmente con grandes fardos de lana y bolsas de azafrn, especies que estaban muy bien pagadas.

Cirera gui en total unas veinte expediciones, entre mayo de 1937 y junio de 1938. Prcticamente cada quince das llevaba una expedicin. Cobraba 1.000 PTA. por persona.

A partir de junio del 38 dej de pasar a gente ya que, segn cuenta, en estas fechas esta actividad era mucho ms peligrosa, pues estaba todo ms vigilado. En el ao 1937 los milicianos estaban en el frente, que estaba alejado de Catalua, y por esta zona haba poca vigilancia. Cuenta que en el ao 1938 las cosas se complicaron.
En "El meu diari de guerra", mosn Pere Tarrs cuenta que, del da 28 de mayo al 2 de septiembre de 1938, l estuvo por aquellas tierras de la Seu d'Urgell , Sant Joan Fumat, Ars, Bur, Llavors, Sant Joan de l'Erm, Rubi, El Cant, Tas, Espan, Noves de Segre, Adrall, Montferrer y la Seu d'Urgell. Es decir, que por aquella zona haba movimientos de tropas y frentes de batalla. Por lo tanto es lgico pensar que todo estaba ms vigilado.

Normalmente Cirera pasaba a grupos muy reducidos: de 2 3 personas; como mucho 7 u 8, y alguna vez incluso pas a una sola persona. Slo en una ocasin pas a un grupo de 100, pero en la mitad del trayecto se separ del grupo y continu con un grupo reducido de 15.

Los guas no decan nunca su nombre, sino que usaban pseudnimos. l se haca llamar Roger, y algunas veces Antoni. Nos dice que slo dijo su nombre real a dos personas: a san Josemara Escriv y a un fabricante de Sabadell, que aos ms tarde le fue a ver a Sabadell y le regal ropa para hacerse un buen traje.

Cuando estaba en Andorra viva en el hotel Palacn de Escaldes. No quera vivir en Sant Juli de Lria, porque cuenta que all haba espas de los milicianos de la Repblica espaola que le podan delatar. Cuando tena que pasar por Sant Juli, lo haca siempre de noche, o escondindose.


IV. La expedicin de noviembre de 1937. Conversaciones con Josep Cirera (III).

A mediados de octubre de 1937 Josep Cirera haba acabado sus trabajos de la vendimia en Francia y se volvi a Andorra, donde viva por aquellos das.

Cuando lleg a Andorra se encontr con un aviso de su amigo Josep Ramonet Espar, de can Armenter de Organy, que le deca que tena el encargo de pasar a un grupo desde Juncs hasta Andorra.

Como hemos dicho antes, los de can Armenter eran parientes de los de Juncs y ayudaban a pasar a gente a Andorra.

Segn la versin de Josep Cirera, cuando recibe el aviso baja hacia Juncs a pie y de da, por los mismos caminos que despus tendr que hacer de vuelta y de noche, para ver cmo est todo. Cuenta que ya conoca este camino porque unas semanas antes haba ido a Juncs a recoger a unas personas que no se presentaron. As llega a Juncs hacia la tarde del da 27; pasa la noche all y al da siguiente, 28 de noviembre, hacia el medioda le acompaan los de Juncs hasta la Ribalera, donde encuentra un grupo de unas 20 personas, que tiene que pasar.

Esta versin coincide con la descripcin de los redactores de los diarios del Paso: tanto Miguel Fisac que escribe aquel da, como Antoni Dalmases.

En efecto, Miguel Fisac dice:

"Es media tarde del da 28. Comenzamos la primera jornada con el gua que nos llevar a Andorra, que, dicho sea de paso, es competentsimo en su oficio: se orienta con una facilidad asombrosa y en sta y en todas las dems jornadas no le hemos visto ni un solo titubeo."

En el diario del da anterior, 27 de noviembre, cuando salen de la Cabaa de san Rafael en direccin a la Casa del Corb y a la Ribalera, Pedro Casciaro dice: "A las seis y cuarto nos ponemos en marcha. Nos sirven de guas Pallars y Mateo."

Antoni Dalmases, despus de recordar con emocin la Misa del da 28 en la Ribalera, escribe:

"Los madrileos me dan pan, mientras esperamos que nos traigan el nuestro (nosotros hemos dejado el paquete en la casa) y as pasamos el rato, hablando, comiendo y reparando nuestro equipo, hasta que viene el da. Es un muchacho joven y bien decidido. Pagamos la mitad del precio convenido, 7.000 pesetas en billetes antiguos y nos manda estar preparados para las cuatro de la tarde.
comemos un poco ms y cuando a las cuatro ms o menos viene el gua, nos halla ya cargados y con los bastones en las manos dispuestos para salir."

Paco Botella que tambin iba en la expedicin, recuerda aos ms tarde lo que pas aquella tarde del 28 de noviembre:

"Al atardecer, apareci como por ensalmo, un chico fuerte, joven, simptico, con aire autoritario, que iba a ser el gua principal, el responsable de la aventura en la que estbamos empeados. Dijo llamarse Antonio. Por supuesto, que ya se vea que era un nombre convencional."

Hablando con Josep Cirera dice que l no recuerda haber ido a la cueva-casa del Corb, sino que le acompaaron directamente de Juncs a la Ribalera a primera hora de la tarde para salir enseguida hacia el canal de la Jaa e iniciar la expedicin hacia Andorra.

Tambin asegura que l no asisti a ninguna misa aquellos das, ni en la Ribalera ni en ningn otro lugar.

Josep Boix de Juncs, que entonces tena 17 aos, nos dice que l, despus de la Misa en la Ribalera, a la que s asisti, se fue a su casa a comer y que all se encontr con Josep Cirera. Comieron juntos en casa y despus volvieron tambin juntos a la Ribalera para subir el canal de la Jaa. Josep Boix estaba escondido en la Ribalera para no tener que ir a la guerra. Poco despus l tambin se pas a Andorra. La comida en la Ribalera, segn nos explica Josep Boix se la llev la criada que tenan, que se llamaba Juanita, ya que habitualmente lo haca ella.

El diario dice que la comida se la llev Mateu, lo que indica que Mateu Mollev Roca, nombrado en los relatos del diario como Mateo "el lechero", era tambin uno de los guas que los acompa hasta la Ribalera.

Debemos tener en cuenta que Cirera no era experto en este territorio y que por tanto difcilmente podra hacer de gua en esta zona. Lo ms probable es que los guas que acompaaban a los fugitivos desde la Baronia de Rialb hasta la casa del Corb fueran gente de la zona de Peramola: el Tonillo, Antoni Bach Pallars; Mateu Mollev Roca; o algn pariente de stos. Juan Jimnez Vargas habla tambin de un tal Mora, que poda ser de la casa de la Mora. El mismo Josep Cirera me dice que haba odo que Mora les acompa a la Ribalera. Tambin evidentemente habra alguien de Juncs, ya que los terrenos por los que pasaban eran de su propiedad y ellos estaban integrados en la organizacin de estas expediciones, aunque seguramente -como tambin los de can Armenter- no cobraban nada.

Llegados a la cima del Auben, Josep Cirera ya conoce perfectamente el terreno, y por tanto a partir de aquel momento se hace el responsable nico de toda la expedicin.

Se adjunta un plano en el que se pueden ver las zonas de influencia de los guas.

Hay que decir tambin que Josep Cirera cooperaba muchas veces con otros guas: los de Barid, Garreta de can Cebri de Espan, algunos guas de la Parroquia de Hort, Perdigus del Pitarell que est encima de Montanisell, Armengolet de Valldarques o de Gabarra, y otros. Nos dicen los diarios que en esta expedicin, a partir de Barid y de la zona de los ros Castellb y Aravell se aadieron ms guas y algunos contrabandistas. Habitualmente l iba con Garreta de can Cebri.

Siempre segn la versin de Josep Cirera, despus de recoger al grupo, suben el canal de la Jaa, pasan cerca de la casa de Auben y bajan directamente hacia las Masas de Narg, a travs de las pistas -carriles- para arrastrar los troncos tallados del bosque. As llegan a los ros Valldarques y Sallent y los atraviesan. Suben a continuacin el barranco que lleva a Comalavall en el camino de Montanissell, y mucho antes de llegar a este pueblo bajan por el bosque directamente a Fenollet a donde llegan sobre las 6 de la madrugada. Recordemos que los de Fenollet son parientes suyos. Aqu, dice, comimos muy bien. Hablando tambin con Eugeni Coll Camp de Fenollet, que entonces tena 14 aos, dice que se acuerda muy bien de Josep Cirera y de su hermano Ramon.

Aquel mismo da hacia el atardecer, suben el canal del Fangueret, pasan por el collado de Santa Fe y bajan al ro Cab, que atraviesan entre las masas de la Ametlla y de la Oliva. l haba vivido seis aos en el Vilar de Cab y por tanto conoce muy bien esta zona, as como la bajada a Ares que hacen a continuacin. Poco despus llegan a la Bordeta estropeada de Barid, que dicen ellos, cerca de Conorbau. Deja a los fugitivos all y l se va a saludar a Francesc Bentanachs Oliba, Cisco, el dueo de Barid que forma parte de los organizadores de estas expediciones. A Cisco lo mataron unos milicianos ya al final de la guerra, el da 28 de enero de 1939, en el camino que va de Noves de Segre a Barid. A la orilla del camino antiguo de Barid, se conserva un pilar con una placa que todava hoy se puede ver y que recuerda aquel hecho. La placa dice as: "Francisco Bentanachs Oliba muri asesinado por las hordas rojas, a cien metros de este lugar el 28 del I de 1939, a la edad de 58 aos. Dueo de la casa Barid."

Al atardecer de aquel mismo da continan en direccin a Andorra. Bajan por el torrente de Barid hasta cerca de Novas de Segre, y continan paralelos al ro Segre hasta llegar al ro Aravell que pasan por dentro. Al salir del ro suben directamente por el cerro de la Mola hacia la Caubella. A unos 200 metros de la Caubella subiendo en direccin norte hacia la caada de la Torre hay una gran pea rodeada de muchos rboles y matorrales, que es un lugar perfecto como escondite: resguardados de los vientos del norte y con una buena visin de toda la zona para poder huir en caso de peligro. All deja a los fugitivos, mientras que l se va a su casa, a can Roger, que est a menos de 700 metros en direccin este, para buscar comida para los expedicionarios, saludar a la familia y descansar.

Recuerda perfectamente que los dej all, porque era donde habitualmente dejaba a la gente, sobre todo si era un grupo numeroso como aqul. Si eran 1 2, o pocos ms, a veces los dejaba detrs de can Roger donde haba tambin un bosque, y si haca muy mal tiempo, cuando llova o haca mucho fro, los entraba al corral de su casa que est hoy todava en la parte oeste de la casa. Si era mucha gente esto era imposible de hacer.

Dice Paco Botella en el diario:

"A las tres horas de estar subiendo, hacia las seis, cuando empieza a clarear, nos introducen entre los rboles y arbustos de un bosque con mucha pendiente y cerca de una fuente Como est con mucha pendiente, nos escurrimos mientras descansamos."
"Desde la altura donde nos encontramos, vemos otra vez la Seo de Urgel, que hasta pasar a la otra parte del monte que subimos no perdemos de vista."

Antoni Dalmases escribe en su diario:

"La ascensin cada vez ms dura, sigue hasta el amanecer. Estamos en un monte sobre un pueblo (la Seu d'Urgell) que se divisa perfectamente. Se nos ordena formar grupos de tres o cuatro y acampar entre los matorrales, con el fin de pasar el da debajo de ellos, con la orden de no levantarnos ni movernos ms que para mantener contacto con los otros grupos, y no hablar alto. Todo el da estuvimos oyendo las cornetas de los carabineros de los pueblos vecinos y esto logr que no nos moviramos de nuestro sitio durante todo el tiempo que all permanecimos."

Y otro de los expedicionarios, Juan Jimnez Vargas, dice: "Cuando ya estaba amaneciendo, acampamos muy a cubierto entre piedras."

Y ms adelante contina: "Pasamos el da entre piedras y escondidos en los matorrales sin poder movernos para no llamar la atencin. Se oyeron cornetas muy cerca, porque haba acuartelamientos a poca distancia." (Eran los de la Seu d'Urgell).

La ltima etapa de la expedicin comenz saliendo por la tarde del da 1 de diciembre de las peas en las que haban descansado, subiendo directamente la caada de la Torre. Segn Josep Cirera, en el ao 1937 este paso no estaba demasiado vigilado y dice que l nunca pas con gente por el collado Peixader, sino que siempre pas por la caada de la Torre. Fue ms adelante, a partir de 1938 y sobre todo una vez acabada la guerra, que este collado estuvo ms vigilado.

Al llegar al ro Civs, lo atravesaron y subieron a continuacin por el Barranco de la Cabra Morta, saliendo al collado del mismo nombre, y a travs del bosquecillo de Yuca bajaron al ro Argolell atravesaron por un lugar entre este pueblo y Arduix. Una vez pasado el ro, remontaron la fuerte pendiente hasta llegar a Mas Alins, ya en tierra andorrana.

Esto es un breve resumen de lo que he podido hablar con Josep Cirera durante cinco das de conversacin. Seguiremos hablando en das posteriores y seguro que, con su conversacin amena, nos ir informando de cosas interesantes en relacin a esta expedicin, y a otras semejantes, que l condujo desde la Ribalera, en la base de l'Auben, hasta Andorra.


V. La familia de Josep Cirera

El padre de Josep Cirera se llamaba Ramon Cirera i Llach, y la madre Mara Fbrega i Sin. El padre era de cal Mestre de Bixols, y la madre la pubilla (hija mayor) de cal Querol de Sallent de Montanisell. Se casaron el ao 1906 y tuvieron 6 hijos y adoptaron otro. Los 6 hijos fueron: Teresa (naci en 1908), Carme (1912), Josep (1914), Rosario (1918), Ramon (1920) y Rossendo (1924). Adoptaron a Mart cuando tena 3 aos, poco antes de que naciera Josep. Mart, que naci en 1910, siempre fue considerado uno ms de la familia. La familia Cirera, creci siempre con unos principios slidos de amor al trabajo, de solidaridad para con los dems, de espritu de servicio, de lealtad, de cumplimiento de la palabra dada. Todas estas virtudes vividas en el hogar modelaron el carcter de Josep.

Josep naci en cal Querol, de Sallent de Montanissell, el da 17 de marzo de 1914, y all vivi hasta 1916. De Sallent la familia se traslad a Carreu, un pueblecito cerca de Prats, ms all de Montanissell en direccin a la Pobla de Segur, donde permaneci hasta 1926. En Carreu vivieron en cal Mestre, en una casa vecina, en cal Xiquet, viva un to suyo. De aqu la familia se traslad a cal Trullar d'Asnurri, en las Valls de Valira, cerca de Andorra, all permanecieron dos aos, hasta 1928, cuando Josep tena 14 aos. Los dueos de cal Trullar eran los Cervs. Actualmente all vive Marc Cervs i Porta (1928), uno de los hijos de aquella familia y Enric Dur i Cervs (1934), hijo de la pubilla de los Cervs. Desde 1928 al 1933, vivieron en el Vilar de Cab, cerca de Organy. En 1933 se trasladaron a vivir a cal Roger, encima de Bellestar, donde permanecieron hasta 1944 haciendo de encargados de finca agrcola. Ese mismo ao se fueron a vivir a la Borda del Riu, en la confluencia de los ros Castellb y Aravell; all permanecern los padres hasta el ao 1949.

Este constante cambio de un pueblo a otro permiti al joven Josep conocer a la perfeccin estas tierras a lo largo del ro Segre, lo que le constituye en un gua excelente para pasar gente desde el monte Auben hasta Andorra, ya que este es el territorio que mejor conoce.

Terminada la guerra en 1939, Josep deja Andorra donde vivi regularmente esos aos y consigui un certificado que acredita que haba trabajado en una ciudad espaola durante los aos de la guerra. Este certificado lo consigui a travs de un conocido, Antoni Disoro, que tambin pas en Andorra el tiempo de la guerra y que era espa de los nacionales, era de cal Miquel de Cab. El jefe de los espas de los nacionales en Andorra era un tal Bonet de Tortosa, fabricante de aceites. Se reunan a menudo en el bar Burgos de Escaldes-Engordany. Con el certificado obtenido y la recomendacin de sus conocidos andorranos, consigui que el nuevo gobierno espaol lo nombre polica secreta en las zonas de Solsona y Manresa.

Este cargo no le gust porque vio muchas injusticias, y al cabo de seis meses regres a Andorra, y poco despus se instal definitivamente en Barcelona donde se dedic a diversos negocios: perfumera y fbrica de helados de 1940 a 1947 y desde ese ao a 1959 fabrica y vende radios.
En 1949 se cas con Mara Teresa Dalmau, de Valls, con la que tiene 1 hija, actualmente casada, que le ha dado tres nietos.

Finalmente, en 1960 puso en marcha un nuevo negocio de fabricacin y comercializacin de objetos de regalo hechos bsicamente con aluminio. Su especialidad son los ceniceros de colores y un objeto que tiene mucho xito son unos cepillos para las primeras comuniones, pintados a mano y hasta con msica. El negocio contina hasta 1975 en el que decide cerrarlo. En ese ao y con 61 aos se jubila.

Jordi Piferrer Deu
Autor del libro "Camino de Andorra"

   
   
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